El ejemplo del carpintero

Feliz día a todos los Josés y, sobre todo, a todos los padres de familia. Tengo una profunda devoción a San José. Representa el modelo de hombre justo, honesto y servicial. Me gusta conversar con él para que acompañe mi labor como padre y esposo. Y, sobre todo, para que vele por el crecimiento humano y espiritual de mis hijos. Me gusta meditar el “silencio” que rodea su figura, ese silencio absolutamente lleno de contemplación del misterio de Dios. El silencio de san José nos demuestra la profunda fe y el inmenso amor que portaba en su corazón. Un silencio que guiaba todos sus gestos, sus pensamientos, sus acciones y sus anhelos.
En San José, ejemplo para todos los que somos padres, se resume también con mayúsculas el espíritu de servicio; el abandono confiado a la Divina Providencia; la conciencia de estar haciendo lo que es voluntad de Dios incluso en lo más sencillo y humilde, con empeño, amor y generosidad; ejemplo de vida espiritual logrando convertir su hogar en un templo donde lo primero que primaba es el amor; que supo siempre imponer la paz; que tuvo el deseo de trabajar para contribuir que todos los que le rodeaban estuvieran felices; que ejercitó el espíritu de obediencia y docilidad en actitud permanente de atención a la voluntad de Dios y a la Sagrada Escritura; que no perdía el tiempo en lo inútil y vano de la vida sino en lo que verdaderamente tiene fundamento; que supo ser prudente en todas las decisiones de su vida.
La vida de José nada tenía que ver con la autoafirmación y la complacencia personal porque él trabajaba con la plena conciencia de que cumplía la voluntad del Señor, pensando únicamente en el bien de Jesús y María, y de todos aquellos con los que convivía en la pequeña aldea de Nazaret.

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¡San José que sepa imitar de ti tu espíritu de recogimiento, de humildad, de servicio, de amor a los demás, de serena confianza en la Providencia de Dios! ¡San José, enséñame a amar de verdad a tu Hijo con todo mi corazón, con todas mis fuerzas, con toda mi alma y con toda mi mente! ¡San José, padre adoptivo de Jesús, que sepa descubrir aquellos gestos que me hacen imagen viva de la disponibilidad con la que Dios nos recibe tal cual somos! ¡Ayúdame a intuir entre todos los acontecimientos del día a día el paso de Dios en mi vida! ¡Aleja de mí, San José, el apego estúpido a mi bienestar personal! ¡Hazme ser consciente de los dones que Dios me regala cada día! ¡Que sepa ser agradecido por ello, San José! ¡Que mis decisiones, esposo amante de María, las tome siempre sin antes valorar bien a quienes realmente pueden afectar! ¡Ayúdame, San José, a ser consciente de que una vida de amor no está exenta de la sombra del sufrimiento y del dolor que tiene como único camino alcanzar la felicidad! ¡Ayúdame, san José, a ser capaz de consolar a todos los que se sientan afligidos por cualquiera situación! ¡Y dame la gracia de ser un buen marido y padre de familia, siempre a imagen tuya!

En este día dedicado a san José te propongo escuchar la Lode a san’Ghjiseppu, una bellísima pieza polifonía corsa. La polifonía es una de las señas de identidad de la isla muy similar a la música gregoriana.

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