¡Amén, amén, amén!

Al terminar de rezar juntos por la noche un Padrenuestro mi hijo pequeño me pregunta: «¿Qué quiere decir amén, papá?». «Que se cumpla de corazón lo que le has dicho a Dios al terminar tu oración». Normalmente la expresión amén la traducimos como «así sea» aunque también quiere decir «decir la verdad», «sí», «ciertamente», «consolidar» o «palabra de Dios».
Pocas veces damos trascendencia a esta palabra que supone un enorme compromiso, una profesión de fe, un asegurarle a Dios que estamos de acuerdo con lo que le hemos rezado y con todo lo que Él nos dice. Es una palabra que nos compromete en nuestra fidelidad a Dios.
Y, al entornar la puerta de su habitación, me quedo pensando si cumplo en cada oración con este compromiso, si soy capaz de fidelizarme con Dios tras cada amén que he rezado, con cada Palabra de la Biblia que he leído o con cada texto que he meditado. ¿Ese amén me permite creer de verdad en ese Dios que me acompaña en el caminar diario, día y noche, en las luces y en las sombras de mi vida?
La palabra amén, tan sencilla y tan hermosa a la vez, me invita a exclamar con firmeza, fidelidad y esperanza que «sí estoy dispuesto». Y lo estoy porque creo firmemente en ese Dios que es amor y misericordia, que es mi padre fiel. Y porque creo en Jesucristo, su Único Hijo, que nació de María Virgen, y que padeció por la redención de mis pecados. Y porque creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que me da la fuerza para mantener viva mi fe.
Pero este amén también me compromete como cristiano para, como hizo Jesús e hicieron los apóstoles, difundir por el mundo y transmitir a los demás con mi ejemplo y mi palabra ese mensaje de amor que nos enseñó Cristo.
Y al acostarme, repito feliz con alegre convicción: «¡Amén, Amén, Amén!»

Captura de pantalla 2015-04-12 a las 19.06.36

¡Amén, Señor, porque confío plenamente en Ti y quiero glorificarte! ¡Amén, Padre, porque sé que escuchas todas mis oraciones y me respondes en el momento que es más adecuado para mi! ¡Por eso estoy tan seguro de Tu «Sí»! ¡Amén, Padre, porque soy consciente de que Tu controlas mi vida, caminas a mi lado y te haces cargo de mis sufrimientos y mis penas! ¡Amén, Padre, porque siento Tu consuelo de esperanza y Tu fidelidad de amor! ¡Amén, Padre, porque pese a mis negaciones, mis infidelidades y mi abandono Tu me perdonas siempre! ¡Amén, Padre, por Tu Iglesia a la que tanto amo! ¡Amén, Padre, para que me ayudes a perseverar en mi oración personal! ¡Amén, Padre, por todos los que amo y has puesto a mi lado y por todos aquellos a los que he hecho daño con mis actos y mis omisiones! ¡Amén, Padre, por el «sí» de Cristo a nuestra salvación! ¡Amén, amén, amén!

Disfrutamos con el ¡Amén! del coro de la cantata 61 de J. S. Bach:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s