Soy un mártir de la fe

Hoy 23 de abril, coincidiendo con el día de San Jorge, se celebra en Cataluña y en algunos otros lugares la fiesta del libro y de la rosa. Desde hace varios años la Unesco instituyó esta jornada como el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor recordando la muerte de Miguel de Cervantes y William Shakespeare. Los paseos y las principales calles de Cataluña se visten de rosas y libros que dan un aire festivo y alegre a este día tan señalado.
La rosa es un símbolo para los cristianos desde muy antiguo. En tiempos de la persecución éstos dibujaban en las paredes de las catacumbas rosas que simbolizaban el paraíso, símbolo evidente del martirio que sufrían por su fe en Cristo. Siglos más tarde, a la Virgen se le dará el nombre de «Rosa entre espinas», signo de su pureza y a la fragancia de su gracia. Y en el Rosario veneramos a nuestra Madre como «Rosa Mística» de la cual nacerá Jesucristo.
Por su parte de san Jorge, patrón de muchos lugares, pocos saben que, además de la leyenda que lo presenta matando a un dragón para salvar a un princesa, fue mártir en Capadocia. Su martirio fue consecuencia de su dimensión evangelizadora y ejemplo de una conducta caritativa arraigada en Cristo. Su escudo tiene una cruz roja sobre fondo blanco; la cruz es símbolo de fracaso, de derrota y de muerte, que en el caso de San Jorge representa a Jesucristo como emblema de Resurrección y vida.
Coincide esta festividad con las lecturas de la persecución de los primeros cristianos en la Misa. Por esto, en este día me siento mártir de la fe. Tomo la rosa en mi mano y el escudo de san Jorge para acordarme en mi oración de tantos cristianos perseguidos, asesinados y martirizados en Irak, Libia, Siria, Nigeria, Egipto y en muchos otros países en nombre de Jesucristo. Hermanos nuestros en los cuales la sangre de Cristo está presente en su corazón sufriente y que se hacen presentes cada día en el sacrificio de la Santa Misa, en la comunidad, en la Palabra, al darnos la paz, al recibir la Eucaristía. Ellos están entre nosotros. Todo este sufrimiento sería insoportable si no entendiésemos que Jesús, nuestro Hermano Mayor, el Hijo de Dios, es el primero de los mártires.
En este día festivo y comunitario no olvidemos a estos hermanos sufrientes, y en nuestra Eucaristía celebremos, conmemoremos y actualicemos toda la energía y la fuerza que surge de este martirio. Si tenemos la ocasión de comulgar vayamos al encuentro del Cristo sufriente pero también tengamos presente a estos hermanos en la fe que dan su vida por el ideal del Amor que es Jesucristo. Son el ejemplo de que hay gente que verdaderamente da la vida por Él. En nuestras sociedades acomodadas no damos nuestra vida martirialmente, como estos pobres hermanos, pero si en el sacrificio que es la vida diaria, la vida de convivencia, la vida de hacer nuestras tareas bien hechas, siendo honrados, siendo puntuales… todos tomamos esta fuerza de Jesús. La fuerza que nos tiene que hacer superar las dificultades y tener esperanza. Y no olvidemos nunca a los cristianos perseguidos. Testimonian la viveza de una Iglesia martirial. Hoy, mañana y siempre seré un mártir porque aunque no sufra martirio son mis hermanos en la fe los que han muerto también por dar testimonio de Jesucristo.

d-21 a las 16.25.08

¡Señor, hoy te pido por los cristianos perseguidos! ¡Espíritu Santo dales el don de la fortaleza para que sean verdaderos testimonios del Evangelio! ¡Señor, te pido tengas misericordia de ellos que han sido con su valor fieles a Ti! ¡Dales, Espíritu Santo, el don del perdón, para construir puentes de amor y olvidar las afrentas recibidas! ¡Padre para que, con la fuerza de Tu Amor, sean fieles en su testimonio de fe y que su sangre derramada se convierta en semilla para nuevos cristianos! ¡Te quiero pedir, Padre, por los cristianos que no tienen posibilidad de manifestar abiertamente el nombre de Tu Hijo Jesucristo, para que esta persecución que están viviendo sea también simiente para la santidad para nuestra Iglesia! ¡María, Rosa Mística, Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de los mártires, que seas Tu el amparo de estos hermanos en la fe, tu que has sufrido el exilio, la persecución y el abandono! ¡María, Madre de bondad, dale a los perseguidores esa luz para descubrir la Verdad y la Justicia y que cesen en tantos delitos!

Nos unimos con los hermanos cristianos de la Iglesia Ortodoxa a este breve canto en honor de San Jorge:

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