«Venga a nosotros Tu Reino»

«Venga a nosotros Tu Reino» rezamos como segunda petición en el Padre Nuestro. Para mí es como una jaculatoria semejante al «¡Ven, Señor Jesús, a mi vida!». Es un anhelo que puedo repetir con devoción durante el día para permanecer siempre con el corazón abierto, con la mente predispuesta, en actitud vigilante para recibir a Jesús cada día. Todo claro con una pureza de intención que se manifieste en mis acciones, en mis palabras, en mis gestos, en mis actitudes y en mis pensamientos. «Venga a nosotros Tu Reino», ¡que poca importancia damos a un hecho tan extraordinario!
Y es que Jesús vino realmente a predicar el Reino de Dios, el reinado de Dios. La introducción en nuestras vidas del Dios que los profetas habían anunciado. Y ese «Venga a nosotros Tu Reino» que rezamos en el Padrenuestro es el «Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo». Jesús, en toda su acción, intenta hacer que el cielo se encuentre con la tierra. Jesús ha venido a renovarlo todo, no sólo el alma, el cuerpo, la psicología, la familia, la sexualidad, la economía, las relaciones sociales… Todo. Es lo que establece en el discurso programático de la sinagoga de Nazaret. Él ha venido para que los cojos caminen, que los ciegos vean, que los sordos oigan y que los oprimidos sean liberados. Jesús quiere hacerlo a su manera. Esto explica estos signos que recogen los cuatro evangelistas en los que muestran como Jesús curaba, sanaba, acogía a los niños. Jesús no vino a establecer el reino de Dios a los ojos de los judíos, como un mesías político, como un rey David aclamado por sus súbditos. Recordemos que no entró en Jerusalén a los lomos de un caballo imponente sino de un sencillo borrico. Jesús vino a establecer el Reino, realizó estos signos de vida, pero su gran demostración de poderío fue morir en la Cruz. Se demostró un Mesías fracasado y humillado abrazado al dolor y al sufrimiento. Su Padre le resucita, le llena del Espíritu Santo y nos lo transmite a sus seguidores y, a partir de Su resurrección, el Reino de Dios, como camino de vida, se instaurará a través de los corazones de los hombres y mujeres que aceptamos a Jesús, a los seguidores de Jesús que estamos llenos del Espíritu Santo dándonos la fuerza para transformar este mundo. ¿Me lo creo, de verdad? A partir de ahora es a través nuestro, los que rezando mucho, los que viviendo la Eucaristía —aunque sólo sea la dominical—, los que asumimos la Palabra anunciada, que Jesús quiere instaurar el Reino de Dios.
Por eso cuando acudo a la Eucaristía diaria tengo la necesidad de llenarme del Espíritu Santo para que me transforme y con la fuerza de Jesús intentar transformar el mundo que me rodea: mi salud física si es la voluntad de Dios; mi salud psicológica; mi salud espiritual; la salud física, psicológica y espiritual de los que viven conmigo; la salud física, psicológica y espiritual de mis amigos; la salud física, psicológica y espiritual de mis compañeros de trabajo; la salud física, psicológica y espiritual de los que no tienen trabajo; la salud física, psicológica y espiritual de mis enemigos o a los que yo he hecho daño; la salud física, psicológica y espiritual de los que piden caridad; la salud física, psicológica y espiritual de mis hermanos los cristianos perseguidos… La salud física de la hermana tierra, como pregona el Santo Padre en su última encíclica, acogiendo la idea de san Francisco de Asís. Nos toca como cristianos cuidar nuestra tierra. No podemos decir como cristianos que Cristo ha venido sólo a instaurar el Reino en los corazones de los hombres. Jesús ha venido a instaurar el reino de los cielos desde los corazones, sin violencia, respetando cada cristiano desde su propia conciencia y manera de pensar la sociedad, porque todos somos responsables de este planeta.
«Venga a nosotros Tu Reino». ¡Qué inmensa responsabilidad tengo como seguidor de Jesús! ¡Qué enorme alegría el pensar que puedo contribuir con el Señor a instaurar su Reino con la fuerza de su Espíritu para ponerlo todo al servicio del amor a los demás, de la sociedad, de la justicia, de la verdad, de la solidaridad, de la entrega, de la paz…!
¡Qué hermoso sentir que ese Reino puede hacerse presente también en mi propio corazón para que Dios reine cada día en mí interior para transformarme y producir frutos, para experimentar su amor y testimoniar mi compromiso cristiano, para caminar con rectitud y honestidad por este mundo, para hacer mías las Palabras del Evangelio y, sobre todo, para rechazar de mi vida, con el apoyo del Espíritu Santo, todo aquello que me desvía de Jesús!

padrenuestro

¡Venga a nosotros tu Reino, Señor! ¡Y para construir tu Reino, Señor, cuentas con mis humildes manos! ¡Las pongo a tu disposición, Señor! ¡Pongo también mis pies, Señor, para poner en movimiento el amor, la justicia y la paz! ¡Los pongo a tu disposición, Señor! ¡Pongo también mis labios, Señor, para anunciar Tu Palabra! ¡Los pongo a tu disposición, Señor! ¡Destruye de mi corazón la pobreza del pecado para poder testimoniar tu Reino a mis hermanos, Señor! ¡Establece en mi corazón tu Reino de misericordia y amor para transformarlo profundamente! ¡Elimina el orgullo y el egoísmo de mi corazón tan humano y reemplázalo, Señor, con la gracia, el amor y la bondad! ¡Te pido Señor un cambio radical en mi vida que se abra un cielo nuevo y una tierra nueva! ¡Venga a nosotros Tu Reino, Señor! ¡Sí, Señor, ven a mi Jesús!

En la Iglesia celebramos hoy la festividad de san Juan Bautista quien anunció el Reino de Dios antes del inicio de la vida pública de Jesús. El momento en que el Bautista hace su aparición en el valle del Jordán, predicando la «proximidad del reino de Dios» y orientando hacia él los espíritus y preparándoles con un bautismo que era símbolo de la renovación total es lo que nos debe invitar hoy a nosotros a renovarnos interiormente. Os ofrezco una bellísima pieza medieval de Jan Chrzciciel dedicada a él titulada Hymn: Ut Queant Laxis.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s