El sacerdocio, el amor del corazón de Cristo

Hoy la liturgia celebra la festividad de Juan María Vianney, el santo Cura de Ars, un ejemplo de servicio sacerdotal tanto para laicos como para sacerdotes. Este sencillo sacerdote francés ejerció su labor pastoral con un gran amor a la Iglesia y a Cristo, curando almas heridas, testimoniando la alegría cristiana en una sociedad secularizada, convirtiendo corazones descarriados en una época donde se había perdido la perspectiva preciosa del Reino de Dios, dando consuelo a tantos hombres perdidos en la moralidad y los principios. Su empeño por ganar almas de Dios es un ejemplo para los cristianos de hoy, que nos enfrentamos a tantos obstáculos y dificultades para hablar de Dios en este mundo.
Hay una frase del cura de Ars que se me ha quedado grabada en el corazón: «El sacerdocio es el amor del Corazón de Cristo». Por eso hemos de rezar cada día por todos los sacerdotes del mundo, especialmente por los más cercanos, hacer penitencia por ellos, ayudarlos, brindarles nuestra amistad más sincera. Vivimos tiempos turbulentos. Hemos de pedir al Espíritu Santo que ilumine estos vasos de arcilla, estas luces de esperanza, que siga obrando en ellos para que tengan fortaleza ante estos tiempos difíciles, para que sean verdaderos pastores que van delante de sus ovejas, para que las ovejas encuentren los pastos verdaderos de la auténtica doctrina. Orar para que los sacerdotes se sacien del amor de Cristo, para que se sientan seguros con su vocación y vivos con la fuerza que otorga el Espíritu Santo.
Orar por la fidelidad de los sacerdotes, para que el título de Padre que les otorgamos conlleve un verdadero sentido de santidad y vida nueva. Para que el Señor les libere de las tentaciones, para que tiendan a la perfección moral, para que sean un ejemplo de fe y testimonio de santidad.
Todo sacerdote es un don para la Iglesia y para la sociedad, un tesoro que hemos de cuidar para que vivan rebosantes en el corazón de Dios.
Esta es la invitación de hoy: ofrecer nuestro día por ese sacerdote al que tanto queremos, por su santidad, por su celo apostólico, por sus debilidades, por los frutos de su ministerio. Cada sacerdote tiene como misión llevar a Dios a los hombres. Por eso necesitamos sacerdotes santos, que sientan la oración y la intercesión de sus fieles para vivir en unidad e intimidad con Dios, para llevar la Palabra a esta sociedad tan desdibujada en lo espiritual y con una idea cada más lejana de la bondad de Dios y, sobre todo, para nunca nos falten para celebrar la Eucaristía.
Y pedir también al Señor que nos envíe nuevas vocaciones sacerdotales, que los jóvenes se animen a entregar su vida al sacramento del sacerdocio, que sus corazones abandonen la idolatría de la comodidad para seguir de cerca al Señor de Señores.

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Comparto la oración que rezo diariamente por mis sacerdotes más queridos:
Omnipotente y Eterno Dios, dígnate mirar el Rostro de Tu Hijo Jesucristo, el Eterno Sumo Sacerdote, y por Amor a Él, ten piedad de tus sacerdotes.
Acuérdate oh Dios Misericordioso, que no son más que débiles y frágiles criaturas. Mantén vivo en ellos el fuego de tu Amor, guárdalos cerca de Ti, para que el enemigo no prevalezca contra ellos y nunca sean indignos de su sublime vocación.
¡Jesús te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes, por los tibios e infieles, por los sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones, por los sacerdotes que sufren tentación, por los que sufren soledad y desolación, por tus jóvenes sacerdotes, por tus ancianos sacerdotes, por tus sacerdotes enfermos, por tus sacerdotes agonizantes, por las almas de tus sacerdotes que padecen en el purgatorio!
Pero sobre todo te pido por los sacerdotes que me son mas queridos: (nombre/s).
Por el sacerdote que me bautizó, por los que me perdonaron mis pecados, por los sacerdotes a cuyas misas he asistido y me dieron Tu Cuerpo y Tu Sangre en la Sagrada Eucaristía, a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, que me animaron y me aconsejaron, a todos los sacerdotes a los que me une una deuda de gratitud.
Oh Jesús, guárdalos cerca de tu Corazón y concédeles abundantes gracias y bendiciones en esta vida y en la eterna. Amén.

De la Missa Lauda Sion de Palestrina os ofrezco hoy el Offertorium: Sacerdotes Dominio:

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Un comentario en “El sacerdocio, el amor del corazón de Cristo

  1. Amén, que lindo!
    AMADO DIOS te oramos hoy por todos los sacerdotes del mundo, ayúdalos a llevar una vida Santa, regálales el Don de la Palabra en sus sermones, y permite que sean ejemplo de tu amor para la comunidad. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro SEÑOR, AMÉN.

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