¡La Cruz es un escándalo!

Hoy se conmemora el día de San Pablo de la Cruz, fundador de la orden de los Pasionistas, ejemplo de misión y de austeridad de vida. Predicó el santo la Pasión de Cristo, siempre con las manos extendidas con la Cruz en una de ellas. San Pablo de la Cruz decía que “el camino más rápido para la santidad es contemplar el amor de Dios manifestado en el Cristo crucificado; aquí contemplamos la infinita misericordia de Dios que se entrega por nosotros hasta la muerte y esto es lo que mueve el corazón del hombre hacia la conversión”. En el carisma pasionista la razón de ser es la Eucaristía y la Cruz.
Siempre que medito sobre la Cruz me impresiona que Jesús muriera por mí, en un claro ejemplo de amor gratuito, generoso, misericordioso y compasivo. Mis cruces cotidianas me han hecho comprender, especialmente en los últimos años, que todo es producto de la gracia de Dios, del amor de Cristo. La Cruz es un escándalo, pero también es un signo de sabiduría. Y lo es porque a mi la cruz del día a día, en mi debilidad y mis miserias, me acerca más a Dios, me permite convertirme profundamente, relacionarme mejor con el Señor y con los demás. Contemplando la Cruz, en la soledad de mi oración, he descubierto un Dios de amor y de compasión. He observado que en ese rostro del Cristo sufriente su mirada es de bondad y de amor. Y me he sentido amado, comprendido y protegido porque Él está a mi lado, yo que soy un ser en realidad débil, necesitado, que sufre, que pone en sus manos sus anhelos y esperanzas, que pide compasión por sus caídas…
¡Qué enseñanza saber que Dios sufre porque ama mucho! Podría parecer contradictorio, pero es contemplando la Cruz donde Dios me ha hablado siempre más claro porque Dios habla siempre en la contemplación y en el silencio.

07

¡Señor, que no me acostumbre a verte crucificado! ¡Que mis cruces de cada día, Señor, no me aparten de Ti! ¡Cuando parezca que mi cruz no es llevadera, Señor, déjamela compartir contigo! ¡María, Señora, del Rosario, quiero compartir contigo en este día tu sufrimiento al pie de la Cruz! ¡Que contemplando tu Cruz, Señor, elimine de mi vida el egoísmo, la vanidad, la soberbia, el narcisismo, la vanagloria, la presunción, el orgullo, la arrogancia, la altivez y la suficiencia para obtener de Ti aunque sea un poco de tu humildad y de tu amor!

Para acompañar esta meditación sobre la cruz, acompaño esta bella canción del joven compositor jesuita Cristobal Fones titulada Camino de Cruz:

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