Halloween no es una fiesta inocente

No lo olvidemos. Los días 1 y 2 de noviembre los cristianos debemos prestar atención a los difuntos y a honrar la memoria de los santos. La fiesta de Halloween que mañana muchos celebrarán es una fiesta pagana, que aunque en inglés antiguo signifique víspera santa, no deja de ser una fiesta que responde a los ritos otoñales en que la luz del día va menguando y crece la oscuridad en la noche. Con antorchas, luces, velas o linternas se intenta ahuyentar la oscuridad y a los malos espíritus nocturnos. En este día el demonio está desatado porque Halloween es su fiesta mayor. Se frota las manos. Ríe maliciosamente. Su respiración es más jadeante que nunca. Su corazón palpita con la fuerza de su maldad porque sabe que millones de personas en el mundo —unas conscientes y otras de manera inconsciente y en apariencia inofensiva— van a participar en fiestas en las que, en realidad, se desagravia a Dios.
Halloween no es una fiesta inocente porque sus símbolos son símbolos de muerte y de terror. Se celebra el cumpleaños del diablo que millones de seguidores en todo el mundo conmemoran con misas negras, abusos terribles a menores, disfraces irreverentes, máscaras vampíricas, profanaciones eucarísticas… El ambiente que rodea este día es de miedo aunque el demonio sepa presentar lo negativo con la mejor de las apariencias.
Aunque no lo creamos celebrar Halloween implica trabar una amistad con el mundo de las tinieblas, de lo oscuro y de lo maligno. Celebrar Halloween no agrada a Dios. Mañana es el día para desagraviar a su Sagrado Corazón de Jesús, orando si es posible en vigilias de oración. No se trata de no celebrar nada sino de celebrar el día de Todos los Santos, a los que estamos unidos por nuestro camino de fe.

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¡Oh dulcísimo Jesús, cuyo inmenso amor a los hombres no ha recibido en pago, de los ingratos, más que olvido, negligencia y menosprecio! Me postro ante Ti para reparar, con especiales homenajes de honor, la frialdad indigna de los hombres y las injurias con que, en todas partes, hieren tu amantísimo Corazón. ¡Señor perdona todos los sacrilegios eucarísticos! ¡Señor perdona todas las santas comuniones indignamente recibidas! ¡Señor perdona todas las profanaciones al santísimo sacramento del altar! ¡Señor perdona todas las irreverencias en la Iglesia! ¡Señor perdona todas las profanaciones, desprecios y abandono de los sagrarios! ¡Señor perdona todos los que han abandonado la iglesia! ¡Señor perdona todo desprecio de los objetos sagrados! ¡Señor perdona todos los que pasaron a las filas de tus enemigos! ¡Señor perdona todos los pecados del ateísmo! ¡Señor perdona todos los insultos a tu santo nombre! ¡Señor perdona toda la frialdad e indiferencia contra tu amor de redentor ¡Señor perdona todas las irreverencias y calumnias contra el Santo Padre ¡Señor perdona todo desprecio de los obispos y sacerdotes! ¡Señor perdona todo desprecio hacia la santidad de la familia! ¡Señor perdona todo desprecio a la vida humana!

Hoy no hay música sino un clarividente video de un exsatanista que explica los peligros de celebrar Halloween. Merece la pena visualizarlo:

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