Sentado en el Cenáculo junto al Señor

Hoy Jueves Santo, Jesucristo me —nos— invita a todos a celebrar la Pascua sentados junto a Él en el Cenáculo. Cada uno de los momentos que reviviremos en esta Última Cena manifiestan la grandiosa Majestad de Cristo. Sabedor de que al día siguiente iniciará su Pasión, Jesús se muestra sereno, misericordioso, generoso, manifestando un amor desbordante y una ternura infinita por el ser humano.
Jesús encarga a Pedro y Juan —sus discípulos predilectos— que dispongan lo necesario para convertir la celebración en algo especial. Y ambos ponen todo su corazón en hacer la voluntad del Señor. ¿Son así también mis actos con respecto a Él?
En estas últimas horas, Jesús se prodiga en gestos afectuosos con los que le acompañan. Va a dejar la impronta de su ser. En esta cena de despedida, rodeada de un halo de tristeza, en el fondo todo está sumergido de una intensa alegría. Lo sabemos ahora. Cristo nos dejará el admirable sacramento de su Cuerpo y de su Sangre con un mensaje tan impresionante que se puede resumir en esta frase: Cristo nos ha amado hasta el fin.
¡Cuánto amor, Señor, eres capaz de dar! ¡Cuánto amor, Señor, nos transmites a cada uno de manera individual! ¡Y qué tristeza, Señor, pensar la poca importancia que a veces doy la Eucaristía, al trato que tengo contigo, a mis actos de amor y caridad hacia los demás, a mi comportamiento cotidiano, al orgullo que anida en mi corazón…!
Sentado en torno a la mesa del Cenáculo, en la que seguro estaría también la Virgen, compartiendo con Jesús esta última cena, testigo del sacrificio que en este día se va a producir, renuevo de nuevo mi amor por la Eucaristía, ese milagro cotidiano que fortalece mi vida. La Eucaristía no es un mero rito, es la viva representación del gesto supremo del amor de Cristo.
¡Qué impresionante saber que en esta noche Cristo va a quedarse para siempre en el Sagrario de las iglesias y de mi corazón! ¡Que en el momento en que me arrodille ante el Monumento Él me estará allí esperando con un amor inmenso, reconociendo mi pequeñez pero también mi predisposición a acogerlo en mi corazón! ¡Porque en este día Jesús quiere quedarse con nosotros para que seamos capaces de vivir con intensidad su mandamiento del amor: Amaos los unos a los otros como yo os he amado!
Sentado en torno a la mesa del Señor, en una esquina del Cenáculo, me pregunto en este día, si quienes me conocen me pueden reconocer como un verdadero discípulo de Jesús; como un cristiano auténtico al servicio de los demás; como un verdadero enamorado de la Eucaristía, predispuesto a hacer siempre la voluntad de Dios; como una persona caritativa no solo en los gestos sino también en los pensamientos, en las palabras y en las actitudes…

santa cena

¡Señor, en esta noche sublime quiero proclamar mi amor por Ti! ¡Mi amor por un misterio tan sublime como es la Eucaristía! ¡Y doy gracias por el don de la fe, por esta luz que ilumina los pasos de mi vida! ¡Doy gracias porque mi corazón puede exclamar hoy con alegría postrado ante ti: Tantum ergo Sacramentum, veneremur cernui! ¡Gracias, Señor, por tu inmensa generosidad! ¡Gracias porque con Tu Sangre derramada con absoluta libertad en la Cruz ha creado una Alianza Nueva! ¡Gracias, Cordero de Dios, porque te has ofrecido por amor la salvación del mundo! ¡Señor, estoy profundamente emocionado por este acontecimiento! ¡Señor, quiero adorarte siempre, amarte siempre, alabarte siempre por lo que has hecho por mí! ¡Quiero recibirte cada día, para hacerme fuerte, para salir de mi mismo y de mis propios intereses, para entregarme más a los demás, con el fin de ser más que de tener, para perdonar como perdona Dios, para ser generoso y paciente como lo es Jesús, para darme totalmente como lo hace el Señor, para cargar con el peso de la cruz de los que me rodean como hizo Jesús, para alejar de mi corazón el orgullo, la ambición y los deseos de dominar a los demás, para que reine en mi corazón la alegría, la paz y el amor! ¡Quiero recibirte en la Sagrada Comunión siempre en gracia de Dios y con la máxima devoción! ¡Y quiero hacerlo también unido a la Virgen María, corredentora en la Pasión de Jesús!

En este Jueves Santo, día eucarístico y del amor fraterno, de institución de la Eucaristía, nos unimos al Señor con el himno Tantum ergo en Sol Mayor, CW E26 de Johann Christian Bach:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s