«¡Hágase tu voluntad!», es mi súplica Señor

En ocasiones, cuando las situaciones de la vida se tornan complicadas, cambia nuestra forma de hacer oración. Ante las situaciones sencillas, orar es sencillo. Las palabras fluyen de manera armoniosa pero cuando las complicaciones hacen mella en el corazón y las heridas son profundas poner en las manos de Dios y a los pies de la Cruz los temores, las inquietudes, el sufrimiento y los sentimientos exige un esfuerzo mayor.
¡Quién alguna vez en la vida no se postra de rodillas diciéndole a Dios cómo debe actuar para solventar ese o aquel problema, esa o aquella situación complicada! ¡Son instrucciones que damos a Dios señalándole, incluso, qué debe cambiar en nuestra vida para que repare esa situación que nos provoca tanto dolor! Me sucedió ayer. Sin embargo, esa situación me hizo ser consciente de mi falta de fe, de mi falta de confianza en el Señor de los milagros, de mi falta de intimidad con Él, de mi falta de certeza de que mis súplicas iban a llegar a los oídos de Dios.
E inmediatamente sentí la necesidad de virar la oración. Sentí la necesidad de recubrir mis palabras con el halo de la fe, abrigarlas con el don de la esperanza para que, certeras, reposaran en las manos del Padre. La cuestión era delegar al Buen Dios todo el sufrimiento, permitir que actuara su misericordia, pronunciando esas tres palabras que tantas veces olvidamos pero que están llenas de profundidad: «Hágase tu voluntad». Sí, «Hágase tu voluntad y no la mía». ¡Cuánto esfuerzo exige su pronunciación pero que sencillo se hace exclamar «Hágase tu voluntad» y creerlo de verdad!
«Hágase tu Voluntad» para que todo cambie cómo Dios quiera, cuando Dios quiera, de la manera que Él quiera.
«Hágase tu Voluntad», para que la tormenta se calme y luzca el sol de la alegría y de la paz interior.
«Hágase tu Voluntad», para que se apacigüe mi corazón y todo mi ser sea un canto de alabanza al Señor.
«Hágase tu Voluntad», para que las lágrimas que surgen de lo profundo de mi ser se conviertan en un torrente de amor y misericordia.
«Hágase tu voluntad», para descansar de verdad en las manos amorosas del Padre, reposar mi rostro en la confianza en Dios.
«Hágase tu voluntad», para que lo difícil sea haga sencillo, para que lo complicado de la vida se convierta en un fácil caminar.
«Hágase tu voluntad», para que los miedos que me atenazan se conviertan en esperanza cierta, en alegría firme, en anhelo confiado.
«Hágase tu voluntad», para que aunque muchas veces esa voluntad sea difícil de aceptar, aunque los apegos mundanos impidan avanzar, aunque los mandatos de Dios sean difíciles de acatar sea Él quien con escriba siempre el guión de mi vida, una vida que en sus manos puede convertirse en una obra maestra digna de destacar.

Hagase tu voluntad

¡Hágase tu voluntad, Señor, y no la mía! ¡Hágase tu voluntad, Padre Nuestro, aquí en la tierra como en el cielo! ¡Señor, tu me has creado y me has dado la vida, tu me impones un destino y me das la libertad de seguirlo aunque muchas veces me equivoque! ¡Tú, Señor, conoces lo que anida en mi corazón, mis debilidades y mis miedos! ¡Tu, Señor, deseas lo mejor para mí por eso te pido que se haga tu voluntad y no la mía! ¡Tu, Señor, buscas mi bien! ¡Hazme saber, Padre de bondad, qué es lo que deseas para mí, que es lo que más me conviene en cada ocasión!¡Señor, que se haga siempre tu voluntad porque siguiéndola siempre todo me irá bien! ¡Y cuando no sepa cuál es tu voluntad, Señor, envíame a tu Espíritu para que me ayude a discernir! ¡Que se haga, Señor, tu voluntad y no la mía! ¡Qué cada instante, Señor, se haga en mi tu santa voluntad! ¡Hágase tu voluntad para perder el miedo a mis seguridades mundanas, a las incertidumbres de la vida, a dónde me llevará tu voluntad! ¡Señor, en tus manos pongo mi libertad, mi camino, mi vida! ¡Hágase tu voluntad y no la mía!

Del oratorio de la Pasión según san Juan de J. S. Bach escuchamos el breve coro Dein Will gescheh, Herr Gott, zugleich (Que se haga, Señor mío, tu voluntad)

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3 comentarios en “«¡Hágase tu voluntad!», es mi súplica Señor

    • Confia en el Señor tu Dios y Amalo con todo tu corazon, Con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente por que siempre esta pendiente de ti y no te dejara recorrer sola esos momentos de debilidad, esos senderos de angustia o cualquier mal. Ten Fé Hermana y Confia en Nuestro Padre Dios que esta su espiritu se siente en nuestro entorno y nos ve desde su trono. TEN FÉ y Hablale sinceramente que el te escucha y veras que el ya esta actuando para LEVANTARTE de cualquier mal y sobre todo lo que El Señor hace por ti, Tu tambien hazlo en su nombre con sus demás hijos. TEN FÉ NO LO DUDES, EL NOS AMA Y QUIERE LO MEJOR PARA CADA UNO DE SUS HIJOS. Amén.

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  1. Gracias era lo que necesitaba en este momento de tribulación en mi vida que se haga la voluntad de Dios es lo único que anhelo gracias por tus palabras me dieron paz

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