Obras son amores y no buenas razones

Subido en un tren contemplo los rostros de los viajeros que hacen el mismo recorrido que yo. Caminando por la calle observo tantas gentes mendigando algo para comer. En conversaciones con amigos y conocidos me doy cuenta de cuantas heridas tenemos los corazones humanos. Con todas mis dificultades y carencias, no puedo más que aceptar, agradecer y disfrutar lo que soy y lo que tengo porque todo es un don que proviene de Dios.
Y con esto tengo que mantener abierto tanto mi corazón como mi mente. Haciéndolo así seré mucho más sensible a las necesidades, penurias y sufrimientos del prójimo. Cada día con mayor frecuencia en nuestras sociedades se acrecientan las diferencias y cada vez son mayores las carencias de los hombres. No solo materiales sino también las espirituales y humanas: el sufrimiento y el abandono, la angustia y el desaliento, la tristeza y el dolor, la injusticia y la intolerancia, la desazón y la desesperanza, la soledad y el miedo.
Basta con mirar con ojos de misericordia para tratar de descubrir dónde se encuentran estas personas que necesitan de nuestro amor. Basta un palabra, para destapar el tarro de la necesidad del corazón humano que suplica ser acogido. ¡Qué triste cuando nos convertimos a propósito en ciegos para no ver su presencia y sordos para no escuchar el clamor de su llamada! ¿Qué sentido damos a la palabra «misericordia» cuando tratamos de que esos que están cerca no nos dañen con sus «lamentos», con sus «gemidos» o con sus «quejas», y no disturben la comodidad de nuestra vida y la felicidad de nuestro yo?
Ser cristiano implica mucho. Implica mantenerse siempre alerta. Estar siempre predispuesto al acogimiento y atento a las necesidades del prójimo. Supone entregarse con todo y compartir lo que somos y lo que tenemos material y espiritualmente con un total desprendimiento.
Ser cristiano auténtico es ponerse de rodillas ante el necesitado para dándonos a nosotros mismos y desprendiéndonos de nuestro yo ser capaces demostrar con hechos el verdadero amor que manifestamos tener a Dios. No hay que olvidar que en cada corazón sufriente ahí está el mismo Cristo que nos invita en la radicalidad de nuestra vida a hacer activa y efectiva esa buena nueva que Él nos trajo con su muerte en la Cruz. ¡Obras son amores y no buenas razones! ¿Y cómo están impregnadas las obras de mi vida respecto a los demás?

obras son amores y buenas razones

¡Señor, obras son amores y no buenas razones! ¡Hazme, ver, Señor mi poca generosidad, mi poca entrega, la miseria de mis pequeños detalles! ¡Te pido, Señor, que me ayudes a crecer en generosidad hacia los demás para que mis obras estén impregnadas de tu amor! ¡Espíritu Santo, dame el conocimiento profundo de la humanidad del Señor, para hacerme más sencillo y más pequeño y darme siempre a los demás! ¡Dame, Espíritu Santo, el conocimiento de la sencillez y la pobreza del Señor, para acercarme más a los necesitados y los que buscan el consuelo y la paz! ¡Dame, Espíritu Santo, el conocimiento de la paciencia del Señor para que crezca en mi corazón de piedra la mansedumbre del servicio auténtico! ¡Dame, Espíritu Santo, la caridad infinita del Señor, para que me convierta en un cristiano caritativo, abierto siempre a los demás! ¡Dame, Espíritu Santo, el conocimiento de la misericordia del Señor para llenarme de su infinita misericordia y sea capaz de llevarla a los demás! ¡Te pido, Señor, que a la luz de tu vida me convierta yo en una lámpara para el prójimo! ¡Te pido, Señor, que sea capaz de sonreír siempre, abrir mi corazón siempre, acoger con mis manos siempre, tener una palabra de alivio siempre! ¡Que todos mis gestos, Señor, estén ungidos por tu impronta! ¡Ayúdame, Señor, a no huir de mis responsabilidades como cristiano, a consolar al que llora, a saciar al que tiene hambre, a acoger al perseguido, a cuidar al enfermo, a ayudar al necesitado! ¡Y cuando dude, Señor, o cuando mis fuerzas flaqueen, o mi ánimo decaiga, o mis tentaciones me alejen de Ti, o mi pereza me acose, Tú me alientes, me animes, me sostengas y levantes!

Jaculatoria a la Virgen en el mes de mayo: ¡María, Tú que te entregaste generosamente al plan de Dios y con tu Sí pusiste de manifiesto una gran capacidad de fe, de confianza, de entrega y disponibilidad, que aprenda de Ti a servir siempre a los demás con un Sí lleno de amor!

Cantamos a María con la hermana Glenda en este miércoles de mayo:

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