Entrega, docilidad y servicio

Ayer celebrábamos la festividad de san Juan Bautista y hoy, en este cuarto y último sábado de junio, mi oración me lleva a la casa de su madre, Santa Isabel. Allí está María, utilizada por Dios para santificar a san Juan. Y el Espíritu Santo ha inspirado a la Virgen a viajar hasta la región montañosa de Judá pero no para probar la veracidad de las palabras del ángel sino para glorificar a Dios al comprobar la gran obra que había obrado en santa Isabel.
Y María, como siempre, responde a la llamada de Dios con sencillez, con humildad, con paciencia, servicial, con una prontitud que enternece; sin tener en cuenta su dignidad de Madre de Dios, da el primer paso; se pone en camino dispuesta al servicio; se dirige al encuentro de su prima para darle todo su amor y felicitarla por los parabienes que Dios ha tenido con ella; no duda en afrontar un camino difícil, duro, largo y arisco; entregarse a algo a lo que no estaba acostumbrada pero María abandona su hogar, el recogimiento de su vida, para ir al encuentro del semejante y seguir la voluntad de Dios.
Y María viaja con su mirada pendiente en el vientre que protege al Salvador del Mundo; seguramente en oración permanente, en diálogo intenso. Así es la vida de la Virgen. Recogimiento, entrega, servicio, oración y agradecimiento. ¡Bastaría con imitar un poco a María para que toda mi vida cambiara!

visitacion de maria a santa isabel

¡María, Madre de piedad y de misericordia, Señora del Encuentro, quisiera imitar hoy y cada día tus virtudes para que mi alma pueda ser digna estancia para Jesús, Tu Hijo! ¡Quiero aprender de Ti, María, a ser sencillo y humilde, servicial y generoso, entregado y dócil a la voluntad de Dios! ¡Mi corazón, Señora, es soberbio, me cuesta servir, perdonar, darme a los demás; me duelen las críticas, los fracasos erosionan mi vida; ardo en deseos de imponer mi voluntad; de sentirme más que los demás! ¡Pero miro tu rostro, María, y me hago eco de tus gestos, Señora, y lo entiendo todo! ¡Entiendo que he de aprender de Ti a ponerme cada día en manos de la voluntad de Dios, a aceptar sus designios, a vivir de Su gracia, a recogerme en la oración para conocerme mejor y mejorar cada día, a aceptar lo que Él tenga pensado para mí! ¡A darle un sí como el tuyo, en el que no hay cabida a mi yo sino que abriendo mi corazón lo dejo llenar por tu Hijo! ¡Te pido, María, que intercedas ante el Padre para que tenga paciencia conmigo, mucha misericordia y más comprensión! ¡Jesús, dame la gracia para ir adquiriendo las virtudes de Tu Madre e ir, cada día, cada hora, cada minuto, un corazón humilde, bueno, manso y generoso!

¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío!

Hoy cantamos a la Virgen con alegría:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s