¡Felicidades, Virgen María!

Hoy, el calendario litúrgico celebra un acontecimiento fundamental en la historia de la humanidad y de la Iglesia: la fiesta de la Natividad de María, Madre de Dios y Madre nuestra que ilumina a toda la Iglesia y a todos los cristianos. Día de gozo y alegría.
La llegada de esta niña, sin mancha de pecado, llena de gracia y de santidad, al hogar de san Joaquín y santa Ana supuso para el mundo una verdadera esperanza y el anuncio y un anticipo de la redención obrada por Jesucristo en el ser humano.
Esta celebración toca profundamente mi corazón y me invita hoy a profundizar en dos temas diferentes. En primer lugar que también yo he recibido de Dios una llamada especial a la santidad y que en esta vida tengo una misión concreta que cumplir. Que Dios me otorga las gracias necesarias para llevar a cabo mi vocación en medio de este mundo. Que así como María nació para Jesús, yo también he nacido para Él. Que al igual que María nació para toda la humanidad, yo también he nacido para dar testimonio cristiano en el mundo. Que al igual que María nació para cada uno de nosotros de manera particular, yo también he nacido para dar lo mejor de mí a todos los que me rodean.
Por otro lado, darle gracias a Dios por los múltiples dones y gracias con las que me enriquece como persona, ser constante y fiel a Él y a los demás en mi vida cristiana, imitar cada día a María ejercitando las virtudes —en especial la humildad, la generosidad, la caridad, la pureza, la gratitud, la delicadeza y la cortesía— que a ella le caracterizaron y cuidar la gracia para caminar libre de toda mancha.

Felicidades Virgen María

¡Felicidades, Madre de amor y misericordia, Madre del Verbo encarnado, en este día que conmemoramos tu nacimiento! ¡Hoy es un día, Madre de Dios, lleno de alegría para el mundo entero porque de ti nació Cristo nuestro Dios! ¡Es para nosotros una fiesta de la vida! ¡Felicidades, Madre, porque eres Madre de Dios y por gracia divina Madre de la humanidad entera! ¡María, Tu has dado a luz a Cristo y por medio de Tu esplendor materno nos ofreces una clara visión de nuestras necesidades y nos orientas en el camino de la fe! ¡Gracias, María, porque al igual que Tu nosotros también somos peregrinos y nos muestras el camino de la fe! ¡María, en este día que festejamos tu nacimiento, ayúdame a estar siempre cerca de Ti y de tu Hijo!

Dulce niña María, cantamos hoy a la Virgen:

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