Alegría cristiana

Hace unos años mi mujer y yo invitamos a comer a un restaurante de la costa a un amigo polaco que nos visitaba por un par de semanas. Para mí elegí de plato principal arroz negro. ¡Qué estaba excelente, por cierto! Sólo de verlo a mi amigo le pareció un plato desagradable por su color y su textura. Su primera impresión fue de rechazo. «¡Pruébalo! ¡Pruébalo! ¡No te arrepentirás!», tuve que insistirle varias veces. Cuando ya casi no quedaba nada en la paellera accedió a probar aquel suculento arroz negro, cremoso, al dente de cocción… y ¿qué ocurrió?: cambió de opinión, hasta tal punto que al día siguiente me pidió que fuésemos al mismo restaurante para pedir aquel arroz que le había maravillado por su sabor.
Muchos experimentamos la fe de esta misma manera. Cuando contemplamos el cristianismo desde la distancia nos quedamos sólo con la apariencia, con lo superficial, tal vez no nos atrae, pero si tratamos de dar el paso de experimentarlo y comprenderlo tal cual es entonces puede surgir una cierta atracción hacia él.
¿Qué es para mi el cristianismo? ¿Podría decir que es algo aburrido, anodino, falso, insustancial, irrelevante…? Comprendo que haya gente que lo pueda ver así. Lo entiendo porque no lo conoce o porque ve a muchos cristianos que viven como zombies, al observar las iglesias cada vez más vacías, cuando conocemos personas que se denominan «cristianas» que reflejan un estilo de vida monótono y sin alegría, que predican una cosa y hacen la contraria, que no son caritativos en su vida cotidiana….
La propaganda negativa de lo desagradable y aburrido que es ser cristiano en la sociedad actual es, en gran parte, culpa nuestra. Hay mucho cristiano que no conoce a Dios, no lo ha experimentado, no lo busca… y así es imposible tener una imagen positiva y alegre de lo que representa ser cristiano. Se podrían poner mil ejemplos. Todo esto lleva a que nos formemos un concepto equivocado del cristianismo aunque el cristianismo en su esencia es alegría. ¡A-le-grí-a!
La vida cristiana y la alegría son dos realidades que están estrechamente unidas porque la alegría cristiana se fundamenta en la opción fundamental por Cristo, fruto de una experiencia íntima de fe en Él y de comunión con quien es el Camino, la Verdad y la Vida, el que me muestra cuál es el sentido de mi vida en el entorno en el que muevo y la grandeza de mi destino.
El Evangelio es un mensaje fundamentalmente de alegría ya que se trata de una Buena Nueva: la invitación a vivir el amor y hacerlo aquí y ahora, en nuestro contexto familiar, social y profesional porque Él nos amó primero. La alegría auténtica es un primer efecto del amor. Y este amor, semejante al amor de Cristo, lo infunde en nuestros corazones el Espíritu Santo. Si es así, mi vida y mi acción apostólica debe estar asentadas por la alegría. Un vivir apagado, anodino, triste, sin ilusión ni entusiasmo desvirtúa la verdad del mensaje cristiano.
Cualquier apostolado debe brotar de la alegría profunda que nace del corazón entregado al servicio del Señor. Con este mimbre tan extraordinario: ¿puedo decir que el cristianismo es algo aburrido, anodino, falso, insustancial, irrelevante…?

image

¡Dios mío, quiero ser un apóstol de la alegría! ¡Padre, tengo un motivo principal para sentirme siempre muy feliz y alegre: soy tu hijo y sólo por esto nada debe darme miedo! ¡Dios mío, que mi alegría no se vea condicionada por las diferentes circunstancias que rodean mi vida sino por mi fidelidad a ti, por mi compromiso a tus palabras y tus mandatos y mi capacidad para abrazar la Cruz que es el sentido de la vida cristiana que me llega de diversas formas: dolor, problemas económicos, enfermedad, incomprensión, cambio de planes, desempleo, humillaciones…! ¡Padre bueno, no permitas que me aparte de ti porque la tristeza me provoca mucho dolor interior y yo quiero estar siempre alegre! ¡Espíritu Santo, ayúdame a dar ejemplo de mi ser cristiano transmitiendo una alegría profunda interior y exterior! ¡Ayúdame a ir siempre mostrando la alegría de lo que soy y no ir por el mundo con el rostro arisco y pesimista! ¡Ayúdame, Espíritu divino, a que el primer motivo de mi alegría sea la esperanza y la fe en Dios, experimentar el amor que siento Él me tiene! ¡Ayúdame, Espíritu de Dios, que mi apostolado de la alegría sea muy convincente para los que me rodean porque ven en él un testimonio directo del que se olvida de su yo y de sus propios problemas para preocuparse por los demás porque he puesto todo su corazón en Dios! ¡No permitas que ni el consumismo, ni la búsqueda desordenada del por el placer o el confort, ni la ambición del poder, ni el hedonismo… que el mundo me ofrece se convierta en el sucedáneo a mi verdadera alegría!

Anuncios

Un comentario en “Alegría cristiana

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s