Y allí estaba Ella

Segundo fin de semana de diciembre con la presencia de María en nuestro corazón. Nazareth, cuna de la cristiandad, es un pueblo pequeño en el corazón de un valle rodeado de montañas bendecido por la presencia de María. Y junto a Ella, los dos hombres de la casa: san José y Jesús.
Jamás en toda la historia de la humanidad tres personas tan sencillas y humildes han dejado un poso tan profundo. Pero hoy sábado me fijo en María.
Meditas y reconoces que la casa de san Joaquín y santa Ana no se habría llenado de tanta luz sin la pureza y bondad de María. Que en la casa de Zacarías e Isabel no se habría sentido tanta paz y tanto gozo si a ella no hubiera peregrinado la Virgen para dar servicio a su prima inesperadamente encinta. Que en el templo de Jerusalén todo se llenó de serenidad cuando Simeón le anunció que una espada traspasaría su alma y María asumió su misión de corredentora con Cristo. Que los novios de Caná no hubiesen tenido la más feliz de las bodas si María no pedido a su hijo que convirtiera las tinajas de agua en el más exquisito de los vinos. Que en su vida oculta Jesús no hubiese asimilado las cosas del Padre si no se las hubiese enseñado María. Que Jesús no hubiese soportado tanta ignominia durante la Pasión si no se hubiese cruzado con la mirada consoladora de María…. A la luz de la presencia de María todo se comprende. Allí estaba Ella. Con su presencia, todo reluce, todo cambia. María es el camino. Y desde Ella se llega a Cristo.
María lo transforma todo porque Ella es el modelo. Es el modelo del Adviento, porque Ella fue la Madre del primer Adviento. Con Ella puedo aprender a ser más fiel a Cristo y a su Evangelio. Es Ella la que convierte el vino rancio de mi vida en el más exquisito de los vinos jamás elaborados. Es Ella la que en Adviento hace renacer en mi corazón la alegría del Nacimiento. Es Ella la que me enseña a esperar con amor la llegada de Cristo. Es Ella la que me enseña a decir a Dios: «Hágase en mí según tu Palabra». Es Ella la que, en este tiempo de espera, me prepara también para el sufrimiento, para las dificultades, para la pobreza, para la pérdida de personas queridas, para el abandono de unos y el desprecio de otros, para correr al lado de los que me necesitan, para afrontar la vida con serenidad, para esperar el día que pueda exclamar «¡Jesucristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!».
¡Gracias, María, porque Tu eres la que me marca el camino!

orar-con-el-corazon-abierto

¡María, Madre del Adviento, ayúdame a convertirme en un verdadero hijo de la espera! ¡Ayúdame, Madre, a esperar todo de Jesús y a hacerme pequeño, como un niño, para acercarme más a este Jesús del Nacimiento! ¡Gracias, María, porque me invitas a ponerlo todo en manos del Padre, a no tener miedo, a no desconfiar, a tener una fe firme como la tuya, a arriesgar siempre, a ser valiente para proclamar la Verdad de Tu Hijo, para abrir mi corazón al servicio y a los demás, a comprometerme con Dios, a ser mejor persona, a iluminar mi vida…! ¡Gracias, María, porque me regalas a Tu Hijo que es tu mayor riqueza y también la mía! ¡Gracias, María, habitada por el Dios hecho Niño, porque tu «Amén» es también el mío! ¡Gracias, María, porque me enseñas que los dones de Dios son pequeñas semillas que debo ir cultivando y regando cada día! ¡Gracias, María, porque recoges mis lágrimas y mis esperanzas y las elevas al Padre! ¡Gracias, María, Señora del Adviento, porque me enseñas a abrir el corazón a la esperanza! ¡Gracias, María, porque me haces prestar atención al dolor de los que están cerca! ¡Gracias, María, porque Tú adoras al que es la Vida, al que diste la vida y me enseñas a adorar al que es Vida para dar vida! ¡Gracias, María, porque en este tiempo de Adviento me invitas a contemplar el misterio de Dios hecho hombre en tu corazón lleno de pureza! ¡Gracias, María, porque es tu mirar el que tomo como modelo para adorar el Niño Dios! ¡Dichosa tú porque has creído, que me hace tener más fe, mas salir de mi mismo y más centrado en el amor! ¡Gracias, María, porque a tu lado se adelanta la Navidad en mi vida!

Hoy un Ave María especial con Bono y Pavarotti:

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