Año nuevo, corazón renovado

¡Un nuevo año ha llegado a nuestras vidas! ¡Deseo lo mejor a todos los lectores de esta página! Sabemos que lo nuevo se convierte siempre en noticia. La novedad forma parte de ese exclusivo y limitado número de palabras llenas de magia que despiertan significados positivos. El cambio de calendario anual abre nuevas perspectivas a nuestras esperanzas.
¿Por qué damos la bienvenida con tanta alegría al año nuevo? Por la novedad, por lo que todavía no se ha experimentado, por esa apertura a la sorpresa, a la esperanza, a la expectativa, al sueño. Hija de todos estos principios es la felicidad. Si tuviéramos la seguridad de que el año nuevo nos reservará las mismas cosas que el que dejamos atrás nos dejaría de agradar. El Año Nuevo renueva nuestro corazón para amar. El Año Nuevo transforma. El Año Nuevo nos hace cantores del cántico nuevo, ese mandamiento de Cristo que lo transforma todo: amaos unos a los otros como yo os he amado.

Miro las cosas que he dejado atrás, las cosas que volaron y las cosas que llegarán. Todo está en manos de Dios. Lo que haya hecho con amor, por muy pequeño que sea, permanecerá.

Este año que comienza quiero caminarlo junto a María, de quien hoy celebramos la fiesta de la Solemnidad de Madre de Dios, que tuvo la dicha de concebir, dar a luz y criar al Señor.

orar-con-el-corazon-abierto

¿Qué te pido yo, Señor, para este año que comienza? ¡Sentimientos nuevos, Señor, para que en las doce ventanas de este 2017 tenga una fe fuerte para nunca dudar de ti; oración para no alejarme de Ti; fortaleza para no dejarme vencer por los problemas y dificultades; trabajo para que no le falte a mi familia el sustento cotidiano; ilusión para afrontar todas las cosas con alegría; coherencia para no desafinar en lo que pienso, en lo que digo, en lo que hago, en lo que creo y en lo que defiendo; humildad para reconocer mis limitaciones, mis miserias y mis pecados y aceptar la crítica ajena y mejorar como persona; caridad para no dejarme dominar por la soberbia y el egoísmo; amor para querer más a los míos y ofrecerme sin nada a cambio para quien más lo necesite; optimismo, para no desalentarme en las luchas cotidianas; verdad para tener fortaleza ante las mentiras interesadas; y salud para estar fuerte para proclamar tu Reino! ¡Te pido, Señor, que cierres también los contrafuertes de las ventanas para que penetren en mi corazón todas aquellas cosas que me dañan, me hacen caer en los errores mediocres de siempre, me alejan de la verdad, me distancian de tu Gracia y me impiden actuar con nitidez, con verdad, con perfección, con sencillez y con magnanimidad!

¿Qué te pido yo, María, para este año que comienza? ¡Imitarte en tu seguimiento y en tu corazón abierto para hacer siempre la voluntad del Padre! ¡María, Señora de los humildes, de los desamparados, de los necesitados de amor, cambia mi mirada, convierte mis puntos de vista, encarna en mi la presencia de tu Hijo, embebe mi corazón, para que en este año que nace, el Año de la Misericordia, mi corazón sea un corazón amoroso y misericordioso que sepa amar y perdonar! ¡María, Virgen fiel a la Palabra, enséñame este año a escuchar más a Dios, a dejarme sorprender más por Él, para ir descubriendo la voluntad en mi! ¡Maria, Señora de la fidelidad y el compromiso, que te entregaste sin condiciones, enséñame a ser fiel en el camino, a no desfallecer nunca, a seguir sin dejar caer los brazos! ¡María, Señora de los Dolores, que nos enseñas que la fidelidad tiene momentos de dolor e incomprensión, ayúdame y permíteme superar hasta lo más difícil! ¡Ayúdame a ser siempre fiel, fiel al amor compartido a mi pareja, entregado a mis hijos, compañero a mis amigos y conocidos, misericordioso con los necesitados y ofrecido al Padre y a tu Hijo, Señor de la Vida! ¡María, Madre de los que buscan, que sepa seguir tu ejemplo para ser fiel a Jesucristo, Tu Hijo! ¡Tu que vives el servicio con Amor, dame el valor para vivir la fidelidad a Tu Hijo en la acción solidaria a los que más lo necesitan, a los que sufren, a los que necesitan paz en el corazón! ¡Y en este Año Santo de la Misericordia, ayúdame a vivir practicando la fe en obras de justicia, de caridad y de amor para crecer en fidelidad y entrega al Reino de Dios que ha nacido en medio de nosotros! ¡Transforma mi corazón, María, para como tu dar mi «Sí» decidido al Padre!

Para el Año Nuevo de 1730 J. S. Bach compuso la Cantata Gott, wie dein Name, so ist auch dein Ruhm BWV 171 (Dios, tu gloria es como tu nombre) inspirado versículo del Evangelio según San Lucas: “Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes de ser concebido”. Disfrutemos esta maravillosa cantata con el corazón abierto:

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