En deuda con Jesús

Tengo un profundo sentimiento de sentirme en deuda con Jesús. Siento en mi corazón como sufrió intensamente por mí. Y es que Jesús sufrió mucho más de lo que puede sufrir cualquier hombre y mujer sobre esta tierra. Jesús sufrió el desprecio y la humillación de la gente, el rechazo y el desamor de tantos, padeció hambre y sed, paso frío, sufrió traición y olvido, acusaciones injustas y comentarios hirientes… Pero Él amaba a todos, por eso su corazón se laceraba de dolor.Jesús se deja tentar en el desierto; y ¿porque se deja tentar Jesús que es el mismo Dios hecho hombre? Porque venciendo a la tentación vence al demonio y la carne y lo vence con la misma arma que destroza todo mal: con el amor. Porque tanto amó Dios al mundo que se entregó asimismo como ofrenda. Lo vence despreciando de forma sublime la gloria eterna; no se deja obnubilar por la riquezas terrenas ni por las glorias efímeras. Y aún así, dándose por amor, sufrió en su propia carne las mayores afrentas y calamidades que cualquier ser humano puede padecer.
Imposible no agradecer a Cristo tanto padecimiento por mi pecado y mis afrentas. Imposible no agradecer su servicio amoroso. Imposible no imitar su humildad sin límites. Imposible el no tomar como ejemplo generosa entrega.
Y me digo: ¿Señor, cómo es posible que tantos no te amen y te desprecien después de lo que has hecho por nosotros? Y lo entiendo porque yo que lo amo suelo llevar cruces humanas y no divinas y cargo encima obstáculos — soberbia, egoísmo, individualismo, mal carácter…— que me tanto separan de Él. ¡Qué capacidad tan curiosa la nuestra para olvidarse de las cosas de Dios y buscar solo la propia realidad!

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¡Señor, me siento en deuda contigo por lo mucho que haces y has hecho por mí! ¡quiero darte gracias por las maravillosas cosas que me has ofrecido y lo maravilloso e incomparable que es tu amor! ¡Que tu palabra more en abundancia en mí, que se convierta en mi verdadero alimento espiritual, que puedan nutrirme de tu verdad todos los días y que mi alma se llene siempre de tu amor! ¡Que mi amor por ti se convierta en el deseo más fuerte de mi corazón, que sea capaz de arrodillarme frequentemente ante el trono de tu gracia y reconocer mi amor por Ti! ¡Señor, lamento mis pecados que solo causan debilidad en mis afecciones y te pido sinceramente que obres en mi corazón para tenerte un amor sincero! ¡Dame, señor una fe firme porque de acuerdo a la medida de mi jefe mayor será la medida de mi amor, por qué no quiero tener una fe débil para no tener un amor frágil por Ti! ¡Envía, Señor, tu espíritu porque es la única manera que puedo amarte más es estando lleno del Santo Espíritu de Dios! ¡Gracias, Señor, por el don de la vida y del amor; te pido que me concedas la capacidad de saber escucharte con el alma siempre dispuesta y con el corazón dócil y abierto a tus inspiraciones! ¡Necesito en todo momento de tu fuerza y de tu poder para poder sentir con humildad cada una de las manifestaciones de amor con la que a diario pones a todo mi alrededor!

Jaculatoria a María en el mes de mayo: Purísimo Corazón de María, virgen santísima, alcánzanos de Jesús la pureza y la humildad de corazón.

Siguiendo el itinerario del mes de mayo, hoy dedicamos este Gaudete a María:

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