El egoísmo que mata mi interior

La generosidad extrema se resume en darlo todo por amor. En estos años de crisis he sentido en mi propia vida la generosidad de los amigos. He constatado también que las dificultades unen a los hermanos, que uno se solidariza con los que tiene cerca y sufre.
Como cristiano siento profundamente que cada vez que mi egoísmo se impone —y no son pocas las veces— estoy traicionando a Jesús y su mensaje de amor y servicio. El egoísmo, fuente de tristeza, se contrapone al amor verdadero porque mientras el amor me hace salirme de mi mismo y entregarme a lo que amo transformándome en la cosa amada, el egoísmo me convierte en el centro de todo en busca de mi propio interés. Sólo la entrega generosa por amor derriba siempre los muros del egoísmo.
Pero hay algo más profundo. Dios salva al mundo por medio de los más pequeños, de los más sencillos, de los más humildes. La ternura de Dios se vierte sobre los más sencillos, los que no cuentan en apariencia a los ojos de los hombres.
Si quiero iluminar mi identidad cristiana debo permitir a Cristo que escriba su amor y su misericordia en mi vida. Si quiero ser anuncio y presencia viva de esa misericordia de Cristo en mi historia personal solo lo lograré desde la pequeñez y la humildad. Volcándome en mi egoísmo mi interior muere porque, por voluntad divina, he sido creado para el amor.

orar con el corazon abierto

¡Señor, quiero entregarme de verdad a Ti alejando de mi corazón el egoísmo y la soberbia! ¡Quiero amarte de verdad y amarte también en el prójimo! ¡Ayúdame, Espíritu Santo, a cambiar mi forma de amar y de entregarme a los demás! ¡Concédeme la gracia, Espíritu de Dios, a tener un corazón grande y misericordioso! ¡Haz fecunda mi vida, Espíritu divino, para que desde la pequeñez y la humildad pueda hacer cosas grandes a los ojos de Dios y no de los hombres! ¡Elevo mis manos al cielo, Señor, para apasionarme por Ti y sufrir por el hermano, para conmoverme por las gracias que cada día me regalas, para mantener encendido el fuego de la fe y de la esperanza, para velar con el que lo pasa mal y sufre, para aceptar mis fracasos y alegrarme de mis pequeñas victorias, para vivir como si cada día fuera el último de mi existencia! ¡Quiero, Señor, imitarte cada día, adorarte en cada instante, ser consciente de la verdad de tu Evangelio, a aprender a caminar a tu lado poniendo mi corazón abierto a tu servicio y al de los demás, a saber sufrir y perdonar, a darme y no esperar nada a cambio, a confiar siempre en tu amor y tu misericordia, a ser agradecido con los dones y las gracias de Dios en mi vida! ¡Señor, me has creado para el amor no para el egoísmo! ¡Déjame, Señor, ser parte de Ti! ¡Vive en mí, Señor porque quiero experimentar la vida eterna aquí en la tierra!

Tómame, Señor para hacerme humilde y mostrarme el camino que debo seguir:

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3 comentarios en “El egoísmo que mata mi interior

  1. Si quiero iluminar mi identidad cristiana debo permitir a Cristo que escriba su amor y su misericordia divina en mi vida . Señor Todopoderoso quiero entregarme de verdad a Ti . ¡ Haz fecunda mi vida , Espíritu Divino para que desde la pequeñez y la humildad pueda hacer cosas grandes a los ojos de Dios y no de los hombres !

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  2. Muy estimado RMMC, quiero manifestar mi alegría por el alimento espiritual que día a día nos da, me gusta mucho leer sus hermosas oraciones, me estremece la capacidad y sabiduría que tiene para tocar nuestro corazones al diálogo con Dios nuestro Señor. Muchas gracias por su tiempo y dedicación.

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