¡Venga a nosotros tu Reino!

A veces uno tiene la sensación de que ama y busca a Dios con el fin de beneficiarse de su bondad y misericordia. Algo parecido a ese hijo que se une a sus padres en la alegría cuando realiza con ellos alguna actividad que ha pedido con insistencia.
Cuando el Señor presentó a los apóstoles la oración del Padrenuestro, la oración por excelencia del cristiano, la gran enseñanza del «santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino» es que dejaba escrito el programa de lo que debo hacer como cristiano. A mi me corresponde santificar el nombre de Dios en mi mismo. Me corresponde a mi hacer descender su reino en lo más íntimo de mi interior, en lo profundo de mi corazón,; me corresponde hacer cumplir su voluntad como los santos y los ángeles del cielo cumplen en la eternidad de la gloria celestial.
Todo lo que yo hago por Dios —amar, perdonar, servir, entregarme, renunciar…— lo hago también por mi mismo. Y es así porque cada uno está en Él y Él en nosotros.
«¡Venga a nosotros tu reino!». ¡Qué gran tesoro, Señor, poder sentirlo desde la bondad de mi pobre corazón!

orar con el corazon abierto

¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que estés muy presente en mi corazón y reine en él la paz, el amor, la generosidad, la entrega y la misericordia! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que sea capaz de generar a mi alrededor un mundo de alegría y de esperanza! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que mi corazón se ilumine con el fuego de tu amor! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que Tú te hagas presente en mi cuando pienso, cuando siento, cuando hablo, cuando amo, cuando actúo! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que no me abone a la soberbia, al egoísmo, a la tibieza, a los sentimientos negativos, al creerme poseedor de la verdad, a emitir juicios equivocados! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que mi vida esté impregnada de tu plenitud! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que te sepa encontrar en la oración y te sienta cada día en el pan de la Eucaristía! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para aprender a luchar contra las malas apetencias de mi espíritu y vivir recta y honestamente cada día! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para hacer mis obras semejantes a las tuyas! ¡Venga a nosotros tu reino, Señor, para que este reino se haga presente cada día en mi vida, para que Tú reines en mi, para que Dios reine en mi y el Espíritu Santo reine en mi dando frutos de vida eterna!

Venga tu reino, cantamos hoy:

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Un comentario en “¡Venga a nosotros tu Reino!

  1. Cuando el Señor presentó a los apóstoles la Oración del Padrenuestro , la Oración por excelencia del cristiano , la gran enseñanza del ” Santificado sea Tu Nombre , Venga a nosotros tu reino ” , me corresponde a mi hacer descender su reino en lo más íntimo de mi interior .

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