Consagrarse a María para transformar el mundo

Se celebra hoy, víspera de la Asunción de María, la festividad del fraile franciscano polaco san Maximiliano Kolbe, el santo del auténtico amor al prójimo. Lo recordamos por haber entregado su vida, en un ofrecimiento supremo de generosidad, en el campo de concentración de Auschwitz; sin embargo, su figura esta también unida íntimamente al misterio de la Inmaculada Concepción y su relación con Dios y con la humanidad. Fundador de las Milicias de la Inmaculada, María se convirtió en su modelo y su maestra; de este seguimiento hizo su vida un don a Dios; de acuerdo con su amor a la Madre actuó siempre según la voluntad del Padre.
El padre Kolbe enseña que cuando se tiene una relación de intimidad con María, en la oración, en el ofrecimiento y en la escucha es más sencillo testimoniar en la propia vida el mensaje del Evangelio. Es por María por donde las almas pueden obtener la conversión. De hecho, Dios otorgó a la Santísima Virgen el rol de tesorera de todas las gracias que se derraman sobre la tierra por medio de su intercesión. Kolbe propone pedir las gracias a Dios pero utilizar a María como intercesora.
La consagración a María implica pertenecer a la Inmaculada de modo que nada quede en uno que no le pertenezca para ser transformados y “transubstanciados” en Ella, ser de María como somos de Dios. El amor a la Inmaculada no implica solo un acto de consagración sino en sufrir las privaciones y el dolor pensando en María.
Se trata por tanto de consagrar la vida cotidiana a María; así las actividades habituales de nuestra vida ya nos son ofrecidas por uno mismo sino que es la Inmaculada, a la que uno le pertenece, la que las ofrece por nosotros. Es María que sabe de la imperfección del hombre, la que ofrece las obras como si fueran suyas y como la Inmaculada no puede ofrecer a Dios nada manchado, Ella toma en su manos pulcras las obras imperfectas del hombre para purificarlas y entregarlas a Dios.
¡Consagrarse a María! ¡Un bello ideal para transformar el mundo, para transformar los corazones humanos, comenzando por el de uno mismo! ¡Cuando uno se consagra a María se hace consciente de su fragilidad, de su debilidad y miseria, de su ignorancia e inutilidad, y confía plenamente en la fuerza mediadora y la bondad infinita de María, Virgen Madre, en escucha, en oración, consoladora y oferente; la Madre que te muestra el abandono total, sereno y confiado a la bondad de Dios y de su Voluntad!

orar con el corazon abierto

Hoy la oración no es mía. Es la Consagración a la Inmaculada compuesta por san Maximiliano Kolbe: «OH Inmaculada, reina del cielo y de la tierra, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia. Yo (nombre) pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya.
A ti, Oh Madre, ofrezco todas las dificultades de mi alma y mi cuerpo, toda la vida, muerte y eternidad. Dispón también, si lo deseas, de todo mi ser, sin ninguna reserva, para cumplir lo que de ti ha sido dicho:  “Ella te aplastará la cabeza” (Gen 3:15), y también:  “Tú has derrotado todas las herejías en el mundo”. Haz que en tus manos purísimas y misericordiosas me convierta en instrumento útil para introducir y aumentar tu gloria  en tantas almas tibias e indiferentes, y de este modo, aumento en cuanto sea posible el bienaventurado
Reino del Sagrado Corazón de Jesús. Donde tú entras oh Inmaculada, obtienes la gracia  de la conversión y la santificación, ya que toda gracia que fluye del Corazón de Jesús para nosotros, nos llega a través de tus manos”. Ayúdame a alabarte, Oh Virgen Santa y dame fuerza contra tus enemigos.»

Hoy, recordando al fraile polaco san Maximiliano Kolbe, escuchamos el himno a la Virgen Negra de Częstochowa (en polaco, Czarna Madonna), cuyo icono es la reliquia más venerada de Polonia y uno de sus símbolos nacionales.

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Un comentario en “Consagrarse a María para transformar el mundo

  1. ¡ Consagrarse a María ! ¡ Un bello ideal para transformar el mundo , para transformar los corazones humanos , comenzando por el de uno mismo ! El amor a la Inmaculada no implica solo un acto de consagración sino en sufrir las privaciones y el dolor , pensando en María. YO VENERO A LA VIRGENCITA !!!!!

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