La vida es finitud

La vida es efímera. Un amigo vitalista, alegre, comprometido, trabajador, buen esposo y padre, cristiano auténtico… se ha ido. Así, en un suspiro. El corazón ha dicho abruptamente aquí me paro. Perderemos los que le queríamos esas sonrisas optimistas, sus siempre acertados comentarios, su apoyo en momentos de zozobra, sus sueños eternos de hacer el bien. Se ha ido a la casa del Padre, el viaje que no había planeado minuciosamente pero que en realidad era su destino soñado. Nos deja las credenciales de su carácter optimista y el recuerdo de su bondad.
Ha sido todo tan repentino que desgarra. Hace unos días le había llamado para invitarle a un retiro. «Iré encantado», me dijo. Ahora se encuentra en el mejor de los retiros imaginables.
La verdad es que nos aferramos a la vida y sentimos debilidad —y miedo— ante la muerte,  que merodea siempre, a pesar de ser conscientes de que existe una vida más sublime que nos espera. Pero creemos que en el árbol de la vida somos como esas hojas perennes que nunca se desprenden de la rama.
Siento un profundo dolor por esta pérdida. Las lágrimas las llevo por dentro porque en este proceso vital que es la muerte soy consciente de que este amigo ha pasado a mejor vida. Me entristecen los nubarrones que se ciernen sobre su familia que desahogan su dolor con suspiros de esperanza. Han abierto el libro de reclamaciones de Dios y han escrito una retahíla de preguntas que no tienen más respuesta que la «voluntad divina».
Dios toma el libro con sus manos misericordiosas y vierte sobre ellos el bálsamo del consuelo y la confianza. Al acercarles la mano pueden leer claramente escritos los nombres de todos los miembros de esta familia. Es la marca del amor. Es el testimonio sellado de que solo a Él le pertenecemos. Que lo nuestro es suyo. Que la vida es un regalo que fine en el tiempo que Dios dispone; hay que estar siempre preparado para ello.
Para los que tenemos fe y creemos en Dios y en su promesa de que, tras la muerte, existe la resurrección gloriosa y la verdad de la vida eterna la muerte adquiere un trazo diferente por muchas manchas de color oscuro que deje impregnado en nuestro corazón dolorido.
La muerte de cualquier ser querido deja una huella. En la novela de la vida, en ese libro escrito por Dios, cada uno tiene un papel asignado. Una vez el personaje desaparece del guión su espacio queda sin rellenar porque cada uno es único a los ojos de Dios.
Estamos de paso. La vida es finitud. Los hombres, polvo de la tierra, hemos de entender  que aquí estaremos poco tiempo y que la muerte nos llevará al cielo prometido, ese lugar donde la vida es para siempre.

orar con el corazon abierto

¡Bendito eres, Padre, porque en este día triste también existen los amaneceres de la vida! ¡Te quiero dar las gracias por el don de la vida que nos regalas y quiero en este día unirla a tu hijo Jesucristo que murió en la cruz por nuestra salvación! ¡Ayúdame a recorrer el camino de la vida con santidad, preparándome para una buena muerte! ¡Padre, quiero pedirte hoy por todas las personas cercanas a mí que de alguna manera están en peligro de muerte, por su enfermedad o por su alejamiento, por sus soledades o por sus tristezas, porque están están desesperados; esto también en cierta manera es una muerte física, humana y espiritual! ¡Dios mío, tú eres el dueño de la vida, eres el dueño de la muerte, tu dispones de nuestro tiempo, y solamente quieres nuestro bien y esperas tenernos cerca en la eternidad del cielo por eso quiero darte gracias! ¡Padre, te ofrezco hoy mi sencilla y humilde vida para que en ella resida el corazón de Jesús y el corazón inmaculado de María, para que esté impregnado de la caridad, del amor y de la misericordia y sea un corazón que se entregue siempre a los demás! ¡Tú que eres la Providencia absoluta conoces cuál será el día mi muerte como supiste cual es el día de mi nacimiento, te pido que me ayudes a caminar en esta vida en santidad siendo coherente con mi vida cristiana! ¡Ayúdame a vivir la vida como si tú me fueras a llamar hoy, esforzándome por vivir cada día como si fuese el último!

La muerte es triste, pero el camino es la eternidad. Allí te reciben con toda seguridad con un alegre ¡Aleluya!:

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Un comentario en “La vida es finitud

  1. La muerte de cualquier ser querido deja una huella , en la novela de la vida , en ese libro escrito por Dios , cada uno tiene un papel asignado . Una vez el personaje desaparece del guión su espacio queda sin rellenar porque cada uno es único a los ojos de Dios.

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