La delicadeza de María

Último sábado de septiembre con María en el corazón. Me recreo en este día en la vida de la Virgen en Nazaret, para que sea espejo en mi propia vida. Esa vida ordinaria, sin aparentes momentos de emociones, sin destacar en nada, sin llamar la atención de los demás, pasando por completo desapercibida a los ojos del prójimo… Una vida oculta solo visible a los ojos de Dios, de san José y del niño Jesús. Entrega absoluta, generosidad cierta.
Vivimos un mundo donde la imagen es lo relevante, en el que se pone énfasis al que dirán de uno, al que pensarán de lo que hago y digo, lo mucho que se tiene que hacer para ser aceptado. Y ahí está María que te dice que no des importancia a lo ruidoso de la vida, que te alejes de la vulgaridad, que vivas en lo sencillo para resaltar las virtudes y crecer en la escuela de la santidad. En aquel hogar de Nazaret se aglutinan los valores sustanciales de la perfección del hombre y de la familia.
Hay un aspecto en la vida de María que es una escuela de aprendizaje. Su vida ordenada. En la familia de Nazaret imperaba el orden. El padre, san José, trabajaba en la pequeña carpintería ganándose el pan con el esfuerzo de su trabajo. En lo escondido del hogar estaba María organizándolo todo, poniendo cada cosa en su lugar, realizando sus labores cotidianas con amor de madre y esposa sin tener en cuenta fatigas y cansancios, placeres o intereses. En aquella casa se hacía todo a su debido tiempo. No importaba si una faena era más o menos agradable o costosa. No imperaban las inclinaciones personales, los intereses particulares, la desgana por enfrentar un trabajo más agotador. ¿No ocurre con frecuencia que uno trata de evadirse de lo que le cuesta, lo que no le apetece, lo que más le aburre…? Y allí esta el ejemplo de María dejando la impronta de que la constancia es el signo del amor. Y que de esa constancia depende mucho el orden que hay en la vida de cada uno.
Hoy miro a María con el corazón abierto y observo su constancia delicada, perfecta, armoniosa, entregada y generosa. Un constancia al servicio de Jesús y de los demás, una constancia impregnada, en lo grande y en lo pequeño, de auténtico amor.

orar con el corazon abierto

¡María, hoy sábado y todos los días, contigo a tu lado es más fácil aceptar mi cruz de cada día, en la que Cristo completa la oblación al Padre por mi y el resto de la humanidad! ¡María, cuando lleguen los momentos de cruz no permitas que me lamente, no dejes que me rebele, no permitas que proteste a Dios, no permitas que desfallezca! ¡Cuando lleguen esos momentos, María, que los acepte con amor, sin pretender entenderlos porque no hay explicación alguna para esa salvación, al modo de Dios, que se cumple en el escándalo de lo aparentemente absurdo! ¡María, dame la fuerza para ver mi cruz no desde ese lado humano sino desde una perspectiva sobrenatural! ¡María, que mi pobre corazón no se canse nunca de adorar esa Cruz de la que pende tu Hijo amado y permanezca siempre fiel a ella! ¡Ayúdame, María, a ser delicado en las cosas de la vida y en el servicio de a los demás!

Magnificat octavo toni, polifonía portuguesa del maestro Duarte Lobo para el día de hoy:

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Un comentario en “La delicadeza de María

  1. Perdón Jesús y María por qué hago lo contrario me quejo, en lugar de pensar que otras personas estan pasando por momento tan difíciles y no se queja.
    Ayúdame Jesús a no quejarme a ser mejor cada día no importa por lo que este pasando sólo tu puedes ayudarme y Mamita Maria .

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