¿Soy consciente de mi propia debilidad? 

Las personas somos débiles. Diría, incluso, que muy débiles. Aparte de que enfermamos fácilmente, nos afecta sobremanera todo cuanto acontece a nuestro alrededor. No son pocas las ocasiones que somos incapaces de controlar nuestros propios instintos. Se nos desboca el carácter. Fallamos y nos equivocamos con relativa frecuencia y ¡cuanto cuesta reconocerlo!, el miedo nos embarga ante lo que nos pueda suceder. Las dudas nos sobrevienen al igual que el sufrimiento. Las circunstancias de nuestra vida nos hacen tropezar una y otra vez. A veces tratamos de ocultar estas debilidades o, simplemente, las postergamos. Incluso odiamos reconocer su existencia… la realidad nos recuerda permanente quienes somos.
Sin embargo, Dios declara que cuando uno le invita a estos espacios donde se hace presente la debilidad, ¡acaban por convertirse en el punto de entrada de ese increíble y sorprendente poder que ejerce en cada uno! ¡Menuda promesa la de Dios!
¿Y cómo debo actuar en la debilidad? No dejándome arrastrar por el temor, más al contrario poniendo toda mi confianza incondicional en Dios, como el mismo Cristo enseñó: «¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza». ¡Cuánto me cuesta contemplar en mi vida la verdad de esta Palabra y verla hecha realidad! ¿No será que, en mi debilidad, me cuesta realmente creer que Dios me ama de verdad?

orar con el corazon abierto

¡Te doy gracias, Padre Celestial, porque tu asombrosa gracia es suficiente para cubrir todas las áreas de debilidad que asoman en mi vida y en mi carácter! ¡Te doy gracias, Dios de bondad, porque todas mis debilidades, aunque me son difíciles de admitir, son el punto de entrada de tu gracia y de tu inmenso y misericordioso poder! ¡Concédeme la gracia, por intercesión del Espíritu Santo, de cambiar la manera en que vislumbro mis debilidades, de reconocerlas sin temor y cómo cambiarlas! ¡No permitas que la incertidumbre, ni el miedo, ni la falta de autenticidad traten de esconderlas o cubrirlas, sino que con la fuerza de tu Santo Espíritu, tome mi debilidad y Tu la llenes con tu poder!! ¡Confía, Señor, que por medio de tu Santo Espíritu trabajarás en mi!

Te alabo en verdad, cantamos hoy:

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