Da gracias, es la voluntad de Dios

Abro el Nuevo Testamento en busca de una palabra que abra en mi oración de hoy el corazón. Surge de la Primera carta de san Pablo a los Tesalonicenses este consejo crucial: «Da gracias en toda ocasión, porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús».
Tener un corazón agradecido no es una cuestión opcional para quien desea seguir la voluntad de Dios en su vida.
Tomo solo un minuto para pensar en las palabras que durante el día de ayer salieron de mi boca. Lamentablemente, la mayoría de ellas, producto de las preocupaciones y la carga laboral estresante, estuvieron cargadas de quejas y de murmullos de reprobación. En pocas ocasiones reflejaban un corazón agradecido a Dios y a los demás. Ni siquiera por las bendiciones más pequeñas e insignificantes de la jornada.
La voluntad de Dios es que tenga un corazón abierto al agradecimiento. En todas las esferas de mi vida. Y el Espíritu envía la Palabra. Da gracias en toda ocasión, porque esta es la voluntad de Dios. ¡En todo! ¡Gracias porque Él siempre está allí para fortalecernos, guiarnos, liberarnos y llenar nuestros corazones con su alegría!
Cuando uno se muestra agradecido al mismo tiempo se vuelve más sensibles a su guía en todas las esferas de su vida.
Así que hoy paso página del ayer y le pido al Espíritu que transforme mi corazón. Le pido un corazón agradecido que abra nuevos horizontes a mi vida y que me ayude a seguir Su voluntad viviendo con el corazón abierto y lleno de esperanza para que pueda dirigir cada uno de mis pasos conforme a su voluntad.

orar con el corazon abierto

¡Padre bueno, maestro de misericordia y de infinito amor, gracias por recordarme la importancia de tener un corazón agradecido! ¡Te pido perdón por dar cabida a mi corazón a la queja, a los lamentos y a los murmullos de desaprobación en lugar del agradecimiento perpetuo por lo que haces por mi! ¡Por el poder de tu Santo Espíritu, acude a mi corazón; ven y ayúdame a darme un espíritu en el que reine la alegría y el agradecimiento! ¡Abre, Padre, mis ojos para que pueda ver como nunca antes todas las cosas buenas que me otorga tu infinita misericordia! ¡Concédeme la gracia de reconocer la fuerza y ​​la guía que a través del Espíritu Santo me ofreces cada día y muéstrame las bendiciones que doy por sentadas y me ayudan a cultivar un espíritu agradecido! ¡Te doy gracias con el corazón abierto revelarme esta dimensión de tu voluntad!  ¡Enséñame a mostrarme siempre alegre, a orar constantemente y a darte infinitas gracias por todas las circunstancias que rodean mi vida! ¡Las acepto, Señor, como tu voluntad para mi vida sencilla! ¡Mi único anhelo es alegrar tu corazón y derrotar el poder del enemigo en mi vida que me impide tener un actitud de alegre contentamiento! ¡Y a Tí, Jesús, me quiero parecer como obedecías a Dios sin queja alguna! ¡Convénceme Tu, Señor, cuando la queja aparezca por mi boca y dame tu actitud de humildad y de aceptación!

Acompañamos la meditación de hoy con un hermoso canto de la Iglesia Ortodoxa Rusa:

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