Cantar con María el cántico de la misericordia

Cuarto sábado de diciembre, víspera de Nochebuena, con María en el corazón. Un día adecuado para deleitarse con el Magnificat que es el canto más bello a la misericordia. Es el canto que surge de un corazón orante. Es el canto de un alma contemplativa. Es el canto de la riqueza interior de María que no cesa de alabar a Dios en cada instante. Es el canto en el que María alegra su espíritu en Dios, su salvador. Es el canto de quien sabe que las promesas de Dios se cumplen siempre. Es el canto de quien tiene una fe firme. Es el canto de una mujer creyente que certifica la misericordia divina. Ella misma lo exclama cantándolo convencida: «Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación». Es el canto de quien sabe que el Amor acaba venciendo siempre. El canto de una Madre que certifica que Dios anhela que el hombre viva y que no parezca con la muerte y el pecado. Es el canto de esa mujer humilde que aboga por fijar su rostro —como lo fija el mismo Dios— en los que son humildes, pobres de corazón y pequeños de espíritu. El canto de una mujer de vida interior que fija su mirada en los sufrientes, en los desvalidos, en los desesperados y los necesitados. A todos ellos María les enjuga sus lágrimas con su manto. Es el canto de quien sabe que Dios ofrece esperanza, que la vida tiene un sentido cierto porque Dios invita a la santidad y ofrece la vida eterna por la salvación que llega de Cristo, Hijo de María. Es el canto alegre de quien sabe lleva en su interior al Hijo de Dios, al que entregará mañana a la humanidad entera.
En la Nochebuena, en el humilde portal de Belén, dos padres santos, en la soledad del silencio de la noche, darán vida a un niño que viene al mundo a dar vida y derrotar a la muerte. Cualquiera que se sienta oprimido volverá a la vida y su corazón quedará completamente liberado.
En el Magnificat, María exclama exultante que «el poderoso ha hecho obras grandes en mí». Lo siento igual que María. Siento que Dios viene mañana de nuevo a mi vida para hacer obras grandes en mi. En mi y en todos los que me rodean. En la humanidad entera. Por eso hoy quiero prepararme bien junto a María, para que mañana, en el corazón de la noche, cuando el niño nazca, mi corazón esté abierto a su amor y a su infinita misericordia y pueda cantarle a ese Niño Dios el hermoso cántico de María.

orar con el corazon abierto

¡Gracias, María, por tu generoso sí que llevará al nacimiento del Niño Dios! ¡Que los cielos y la tierra se alegren y canten de gozo por el nacimiento del Niño Jesús, el verbo Eterno del Padre! ¡Gracias, María, porque de ti nace el Dios de la vida al que quiero adorar por siempre! ¡Gracias, Virgen de la Navidad, que nos traes al mundo la luz, la alegría, la esperanza, el gozo y la paz! ¡Gracias, María, porque nos traes al mundo el Amor para sembrarlo donde hay odio y rencor! ¡Quiero cantar contigo, María, a ese Dios que muestra toda su grandeza naciendo en un portal y triunfando sobre el mal que nos rodea! ¡Quiero ser contigo alegría del Evangelio! ¡Quiero, María, junto a ti ser signo de esperanza! ¡Quiero, María, mirar a los que me rodean con la misma ternura y el mismo cariño con que lo haces Tu! ¡Deseo, María, mirarte siempre para descubrir en Ti misma los atributos que te han hecho agradables a Dios! ¡Quiero alabar contigo al Dios de la vida, quiero que me ayudes a derribar de mi corazón el orgullo y la soberbia porque Dios solo mira a los humildes de corazón, quiero que destrones mis vanidades porque Dios despide vacío a los ricos, quiero que pongas calidez a mis gestos para llevarlos a mi casa y mis entorno porque Dios solo busca la justicia!

Para este día presento esta bellísima canción en inglés Mary, did you know? (María, ¿lo sabías?) del compositor Mark Lowry, una serie de preguntas dirigidas a la Virgen María. Detrás del video está la traducción al castellano.

¿María sabías? 

María, ¿sabías que tu bebé caminaría un día sobre el agua?
María, ¿sabías que tu bebé salvaría a nuestros hijos e hijas?
¿Sabías que tu bebé vino para hacerte nueva?
Que ese niño que tú diste a luz, pronto te traería a la Luz
María, ¿sabías que tu bebé dará la vista a un hombre ciego?
María, ¿sabías que tu bebé calmará una tormenta con su mano?
¿Sabías que tu bebé ha caminado por donde los ángeles pisaron?
Que cuando besabas a tu pequeño niño besabas el rostro de Dios.
¿María, sabías? ¿María, sabías?
Los ciegos verán, los sordos oirán
Los muertos volverán a vivir
Los paralíticos saltarán,
Los mudos hablarán las alabanzas del Cordero.
María, ¿sabías que tu bebé es el Señor de toda la creación?
María, ¿sabías que tu bebé gobernará un día las naciones?
¿Sabías que tu bebé es el Cordero Perfecto del cielo?
Que el Niño dormido que sostienes es el Gran YO SOY.

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