En la Epifanía, regresar por otro camino

Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía, uno de los días más bellos del calendario, inmersos todavía en la alegría de la Navidad. Con las iglesias iluminadas, nos acercamos al pesebre acompañando a los tres Reyes Magos.
Melchor, Gaspar y Baltasar, tres hombres cuyos rostros simbolizan todo el pesebre de Belén, a todos los continentes, a todas las razas y a todos los pueblos. Estos tres hombres sabios de Oriente se dirigieron a Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Vimos su estrella levantarse y nos postramos ante Él». ¿Me hago yo también esta pregunta en lo cotidiano de mi vida?
¿Quiénes eran estos tres personajes? ¿De dónde venían? En los Evangelios no se nos dice nada. No importa. Vimos su estrella levantarse. Estos hombres escudriñan en las estrellas los signos de los tiempos para intentar, sin fuerza y ​​sin armadura, alcanzar la estrella inaccesible de Belén. La gente que caminaba en la oscuridad vio que se alzaba una gran luz, la de un niño recién nacido recostado en un pesebre en Belén.
La epifanía es la manifestación pública de una persona relevante, de un héroe, de un jefe de Estado y, también, de un Dios. Mirando nuestras cunas, leyendo nuevamente el pasaje del evangelio donde se relata la presencia de los Magos, uno no se puede dejar engañar. El rey no es ni Melchor, ni Gaspar ni Baltasar, el rey es Jesús. Señor de señores. Rey de reyes. Un Rey que es más que un rey: es pastor de su pueblo.
Un Dios de amor y misericordia se revela al mundo. ¿Pero quién se lo dirá a los que no lo conocen? Como los Reyes Magos nos corresponde a los bautizados, a los cristianos, a los discípulos de Cristo. ¿No es esta nuestra vocación, nuestra misión?
Los tres magos fueron advertidos en un sueño de no regresar al palacio de Herodes y volvieron a su país por otro camino. Una invitación a no regresar a nuestros propios hogares por el mismo camino sino con un corazón renovado donde impere el amor, el perdón, la generosidad, la esperanza… saliendo de nuestras rutinas, de nuestros hábitos para avanzar por los caminos de la verdad y la autenticidad.
En esta tarea no estoy solo, los magos me preceden, María y José refugiándose en Egipto para salvar a Jesús de la furia de Herodes me preceden, el Espíritu Santo, iluminador de la vida, me precede. Es el momento de regresar por otros caminos, poner toda mi creatividad y mi imaginación al servicio de la proclamación del Evangelio.
Que este día me sirva para imitar a los magos de Oriente, almas humildes que peregrinan hacia Cristo, buscando un encuentro con Dios, viviendo interiormente cerca de Jesús para disfrutar de la bondad de Dios y su amor por los hombres.
¡Feliz fiesta de la Epifanía para todos los lectores de esta página!

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¡Queridos Reyes de Oriente, dadme vuestro valor, vuestra fe, vuestra humildad, vuestra valentía para salir al encuentro de Jesús, para arriesgarlo todo por Él, para seguir siempre las indicaciones de Dios, para ir en búsqueda de la verdad, para no cesar en el empeño de mi misión como cristiano! ¡Queridos Reyes de Orienta que a imitación vuestra no me de miedo defender la verdad, ir contra el pensamiento dominante, contradecir los principios equivocados de un mundo que quiere eliminar a Dios! ¡Que no deje nunca de contemplar el misterio del nacimiento de Cristo! ¡Que como vosotros no deje de preguntarme nunca dónde está el rey de los judíos para poder adorarlo! ¡Queridos Reyes Magos que como vosotros sea un hombre en busca de algo más que lo mundano de esta sociedad, que sea capaz de buscar la luz verdadera, la luz que indica el camino de la santidad! ¡Que como vosotros me deje guiar siempre por los signos de Dios! ¡Que siguiendo como vosotros la estrella de Belén encuentre la huella de Dios en mi vida! ¡Que como vosotros sea capaz de ver la grandeza de la creación, la sabiduría de Dios, el amor tan grande que siente por nosotros! ¡Ayudadme a ver la belleza del mundo y su enorme grandeza para que, contemplándola, pueda ver al mismo. Dios! ¡Que como vosotros sea capaz de leer en las Sagradas Escrituras para comprender que la estrella verdadera es la Palabra que viene de Dios que nos trae la verdad! ¡Y a ti, Señor, te pido que imitando a los Reyes Magos pueda acudir cada día a Ti con las manos llenas del oro del amor, el incienso del perdón y la mirra de la misericordia!

De Johann Sebastian Bach escuchamos hoy esta cantata para la solemnidad de la Epifanía: Sie werden aus Saba alle kommen, BWV 65 (Todos vendrán de Saba):

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