¿Cómo puedo contemplar hoy la Cruz del Señor?

Viernes Santo. Contemplo hoy a Jesús muerto en la cruz. ¡Increíble que alguien que fallece en la cruz me pueda atraer tanto! ¡Sorprendente porque la visualización de alguien prendido a una cruz de entrada no es una imagen agradable más al contrario es algo doloroso e, incluso, aberrante! Y, en cambio, en la imagen de esta cruz esta la presencia misma de Dios.
¿Cómo puedo contemplar hoy la Cruz del Señor? Este el mensaje del misterio cristiano. Dios se esconde detrás del sufrimiento, de la pequeñez, de la debilidad, de las flaquezas humanas. Se esconde, incluso, detrás de las injusticias, de la crueldad, de los intereses espurios de unos y de otros. Lo que me muestra la cruz es una entrega por amor a los demás. Por eso recuerda Jesús que hay que dar la vida por el otro. Que en medio del mundo debo estar dispuestos a dar la vida por los demás, a amar al otro más que a mi mismo, sino no podré dar fruto, no podré considerarme auténtico seguidor suyo.
Cuando Jesús dijo que el soberano de este mundo sería expulsado, se refería que en el mundo reinaría el odio, la envidia, la soberbia, el egoísmo… la base de cualquier mal. La cruz significa todo lo contrario. Amar incluso a aquellos que te quieren mal. Es el reinado del amor por encima de la muerte. La capacidad que tenemos los seres humanos para amar incluso allí donde parece que todo es oscuridad. No es posible observar la cruz sin una mirada de amor.
Por eso se te llena el corazón cuando observas a tantas personas que en la vida son capaces de amar desprendiéndose de si mismas, que sacrifican su existencia por los otros. Con pequeños gestos en la vida de cada día. Y Jesús me recuerda exactamente que con estos gestos es cuando el ser humano se une enteramente a Dios. Se hace uno con Él porque Dios mismo se ha hecho hombre dando la vida por amor. Para ser modelo de humanidad. La auténtica humanidad es aquella que es capaz de dar la vida por los demás.
Hoy estoy invitado a contemplar la cruz del Señor. Ser consciente de que mirando a la cruz puedo tomar el camino de seguir mis propios intereses o la senda de darme a los demás. Ser capaz de juzgar y condenar o de perdonar. Ser capaz de guardar rencor o de amar. De exigir justicia o ser capaz de olvidar.
Mi modelo es Jesús, hoy prendido y agonizante en la cruz. El mensaje es ser capaz de llevar este modelo a mi propia vida personal. Pero no dejar de ser un misterio como este Dios hecho hombre no ha venido a juzgar sino a perdonar y que su juicio ha sido entregarse en la cruz, que no ha venido a buscar la gloria sino dar la vida por la salvación del hombre.
No hay misterio más grande. En este día comprende que debo ser capaz de amar por encima de todo, sobre todo y antes que todo. Solo así es posible entender que significa ser cristiano. No se trata simplemente de seguir unos rituales, esto lo puedo hacer con los ojos cerrados; lo importante es seguir a una persona, a Jesús de Nazaret, tenerlo como modelo de humanidad, de amor, de servicio, de entrega, de generosidad. Un modelo de alguien que fue capaz de amar incluso desde la cruz, que perdonó a los que le condenaron, que ama por encima de todo. Cuando el amor llega a un punto tan álgido comprendes cual es el destino de tu existencia, de tu vivir cotidiano. El día de hoy, con Cristo muerto por amor en la Cruz, tomo constancia de mi ser cristiano. Que Cristo es mi modelo. Y que la cruz el símbolo de mi fe.

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¡Señor, tu exclamas “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” y eso es lo que te pido, tu perdón por mis cobardías, por mis egoísmos, por mi falta de compromiso, por mi persistencia en caer en la misma piedra, por mis faltas de caridad, por mis faltas de amor, por mis indiferencias con los demás, por mi corazón cerrados al perdón, por mi prejuicios, por mi tibieza, por mi falta de generosidad, por no seguir con autenticidad las enseñanzas del Evangelio, por mi mundanalidad, por mi falta de servicio… por todo ello, perdón Señor! ¡Enséñame a amar como lo haces Tú, entregarme como lo haces Tú y perdonar como lo haces Tú! ¡Señor, Tú le prometes al buen ladrón que “Hoy estarás conmigo en el Paraíso” y por eso te pido hoy que sepa mirar a los demás con Tu misma mirada de amor, perdón y misericordia! ¡Hazme, Señor, ver sólo lo bueno de los demás y que no me deje llevar por las apariencias! ¡Concédeme la gracia de acoger siempre al necesitado, de no juzgar ni criticar y tener siempre palabras de amor y consuelo al que lo demanda cerca de mí! ¡Señor, tu exclamas “He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre”, por eso hoy te doy las gracias por esta donación tan grande que es Tu propia Madre! ¡Que sea capaz de imitarlas en todo cada día! ¡Señor, tu gritas angustiado “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, en este grito yo me siento identificado con mi angustias, mis problemas y mis dificultades! ¡Confórtame siempre con tu presencia, Señor! ¡Envía tu Espíritu para que me ilumine siempre y me haga fuerte ante la tentación, seguro en la dificultad, tenaz en la lucha contra el pecado y firme ante los invitaciones al mal de los enemigos de mi alma! ¡Señor, tu suplicaste que un “Tengo sed”! ¡Yo también tengo sed de Ti porque son muchas las necesidades que me embargan pero las más grandes son tu amor, tu esperanza, tu consuelo y tu paz! ¡Ayúdame a no desconfiar de Ti, Señor, porque Tú eres la certeza de la Verdad! ¡Que nada me aparte de Ti, Señor, pues es la única manera de saciar mi sed! ¡Señor, tu dices que “Todo está consumado” pero en realidad me queda mucho camino por recorrer! ¡Ayúdame a serte fiel, a tomar la cruz y seguirte, a levantarme cada vez que caigo, de dedicarme más a los demás y menos a mi mismo, a contemplar la Cruz como una gracia y no como una carga, a descubrir que en la cruz todo se renueva, que es el anticipo de la vida eterna! ¡Señor, tu exclamas “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, yo también pongo las mías en tus manos para que las llenes de gracias, dones y bendiciones, para que me agarre a Ti, para sentirme seguro y protegido! ¡Señor, ayudarme a orar más y mejor, a darte gracias y a bendecirte, a maravillarme por tu amor y tu gracia!

Acompañamos al Señor con este profundo Stabat Mater:

Un comentario en “¿Cómo puedo contemplar hoy la Cruz del Señor?

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