Caminar a la luz del cirio pascual

Me gusta el tiempo de Pascua. Es un tiempo propicio para alabar a Dios, para darle gracias por su infinito amor, para regocijarte por las obras que realiza en ti, para que te sorprenda con sus gracias. A veces estamos tan acostumbrados a decir «Jesucristo ha resucitado» que perdemos la conciencia de lo que es prodigioso, increíble.
Dios nos ha creado para la felicidad. Él no se detuvo en nuestra desobediencia. Él no nos abandonó. Por la resurrección de Cristo, la muerte es conquistada. Se nos ha entregado una nueva vida. La Pascua exulta con alegría que somos siervos alegres de Dios y mientras Él se entrega a aquellos que cantan su alabanza.
La Pascua te recuerda que la luz ha surgido en la oscuridad de la muerte. Cada día podemos encender de nuevo el fuego del cirio pascual y caminar bajo su luz. «La Palabra es la luz verdadera que entra al mundo e ilumina el mundo», dice San Juan. Jesús es la luz del mundo. Con Él la noche no existe, no es necesaria la luz de una lámpara, ni la luz del sol, porque el Señor Dios nos ilumina. La Pascua es un momento hermoso, al cobijo del cirio pascual, para recordar que Jesús es la luz del mundo, que te permite no caminar en tinieblas porque su vida está llena de luz. Esto es exactamente lo que sucede en y a través de la resurrección de Cristo.
El cirio pascual es como un baño de iluminación que ilumina tu mente para recibir la luz de Cristo, para rechazar la oscuridad que te atenaza para salir a la luz. Para ser cristiano, debo renunciar a la oscuridad, al mal, al pecado y lo que conduce a ello. ¡Qué no tema jamás dejar entrar la luz de Cristo en mi corazón!
A la luz del cirio pascual me reafirmo de que quiero vivir en la libertad de los hijos de Dios, rechazar el pecado y escapar de su poder y lo que conduce al mal, para rechazar a Satanás que es el autor del pecado; para nacer del agua y del Espíritu, para vivir en mi vida la vida divina resucitada con Jesús. No se trata de vivir fuera del mundo, sino de vivir de manera diferente en el mundo.
Esta nueva vida en Cristo, a la luz del cirio pascual, es un llamada a la santidad. Y yo, a la luz del cirio pascual, no puedo más que exclamar: ¡Sí, Señor, quiero ser santo porque mi aspiración es alcanzar la gloria de la resurrección!

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¡Señor, con los salmos te canto: Tu Palabra es una lámpara para mis pasos y una Luz en mi camino, Dios mío, mírame, respóndeme, llena mis ojos de luz; Envía tu Luz y tu verdad, para que me enseñen el camino que lleva al lugar donde Tú habitas! ¡Señor, Tu dices «Yo soy la Luz del mundo. El que me sigue tendrá la Luz que le da vida y nunca andará en oscuridad», hazme luz para los demás! ¡Señor, sé Tu mi luz y ayúdame a ser una pequeña luz en medio de este mundo desorientado que tanto necesita encontrar a Dios para dar sentido a su vida! ¡Señor, Tú que has resucitado y nos das la luz de la vida, ayúdame a avanzar en este tiempo de Pascua! ¡Hay demasiadas cosas por hacer y pocas horas para hacerlo! ¡Ayúdame, Señor, con la fuerza de tu Espíritu, a buscar los frutos de la Resurrección! ¡Te agradezco, Señor, por la fe que me une más a Ti! ¡Te doy gracias, Señor, por dejar tu impronta en mi corazón! ¡Te doy gracias, Señor, por aceptarme cerca de ti! ¡Quiero dar frutos, Señor! ¡Convierte, Señor con la fuerza de tu Espíritu, mi esterilidad en fecundidad! ¡Dame la fuerza para vencer los miedos ni desesperar! ¡Para no dispersarme de lo esencial! ¡Para no caminar en solitario! ¡La hora del Espíritu está cercana, Señor, y se acerca la hora de la verdad! ¡Del envío! ¡Te adoro en Espíritu y Verdad, Señor! ¡Creo y espero, Señor! ¡Quiero hacer nueva mi vida, Señor, después de tu resurrección! ¡Tú me envías a proclamar tu resurrección, la paz, la verdad y la alegría! ¡Aquí me tienes, Señor, para hacer siempre tu voluntad!

¡Oh luz gozosa!:

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Un comentario en “Caminar a la luz del cirio pascual

  1. Caminando con el corazón desbordante de paz y alegría, la que nada ni nadie nos puede quitar.
    ¡Jesús ha Resucitado! Nos pide a nosotras, mujeres, que salgamos al encuentro de tantos hermanas y hermanos nuestros, les mostremos el rostro de su Amor, convertido en gestos de humana Misericordia.

    Para quien dirige esta hermosa página y a quienes accedéis a ella, una alegre y llena de Esperanza Pascua en la Resurrección del Señor. ¡ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA!

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