Participar activamente en la obra de Dios

Por razones laborales me encuentro en una zona de conflicto de Oriente Medio. Una gran parte del territorio está minado debido a la guerra que ha asolado esta zona del planeta. Sorprende como los habitantes de esta región conviven con la muerte. Y duele que sea en el nombre de Dios que los seres humanos matamos y asesinamos. No es la primera vez en la historia de la humanidad que los hombres que dicen estar unidos a Dios imponen el odio y el terror. Y esto es cierto para la mayoría de las religiones. Fruto del fundamentalismo Estados y grupos terroristas exaltan a un dios que no lo es.
Lo sabemos bien. La historia nos muestra desde tiempos inmemoriales que el mundo es un inmenso campo de ruinas: reina el desorden, la violencia, la injusticia, las guerras, el odio, el hambre, la pobreza. ¿Cómo puede Dios permitir esto?
Pero Dios no lo permite. Dios lucha contra el mal. Y lo hace, básicamente, por medio de la Cruz. Esta cruz que surge a lo largo de la historia humana. Esta cruz desde la que Cristo, Dios hecho Hombre, transformará las profundidades de la historia.
Dios lucha contra el mal enviando a su propio Hijo para convertirse en la única víctima inocente. En la Cruz, Jesús sufrió en su humanidad una dolorosa pasión y una muerte ignominiosa… todo por la salvación del mundo. Desde ese inmenso campo de ruinas que es el mundo Cristo lo convierte todo en un inmenso campo de compasión, al cual nos insta a participar. Él nos urge a participar en el trabajo del Padre.
Participar en la obra de Dios es sumergirse en Él, olvidarse de uno mismo y amar. Participar en la obra de Dios tampoco es tener miedo de salir de un conformismo reductivo, la fuente de este fundamentalismo que conduce a la intolerancia y el odio. Para participar en el trabajo de Dios hay que ser libre. Si Cristo rehusó cambiar las piedras en pan, si aceptó voluntariamente la Cruz, es para fundar nuestra libertad. La fe nos libera del miedo, de la muerte. Toda la vida de la Iglesia se basa en la libertad y el amor para vivir en el aliento del Espíritu Santo.
Participar en la obra de Dios es ir más allá, mover montañas, cada una a su propia medida; es ir empujando los límites; reunir todo lo que está separado.
Participar en la obra de Dios también es abrir las puertas de nuestras iglesias al mundo; es hacer que nuestras iglesias y nosotros mismos seamos como velas que iluminan este mundo, para llevar a Dios a los indiferentes, a los abrumados, a los que no tienen la fuerza para venir.
No hay que olvidar que cualquier guerra, cualquier masacre, cualquier acto terrorista o de violencia que está marcado por el odio y el rencor es también un día para llenarlo de generosidad, amor y compasión, a través de la movilización de hombres y mujeres que oramos. Es a través de nosotros que la Iglesia está construida y vive y renueva la presencia de Cristo en el mundo.

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¡Señor, con el corazón abierto me dirijo a Ti para que intercedas y des consuelo a todos aquellos que sufren violencia de cualquier tipo en sus vidas! ¡Te pido, Señor, que les otorgues la paz a aquellos que sufren en sus carnes el odio y el rencor! ¡A los que han muerto en la guerra o en atentados otórgales, Señor, el descanso eterno! ¡A los que han sufrido heridas en sus cuerpos y en su corazón concédeles, Señor, la sanación física y espiritual! ¡A los familiares de todos las víctimas del mundo, Señor, concédeles por medio de tu Santo Espíritu la fortaleza para sobrellevar el dolor y la capacidad para perdonar! ¡Señor, elevo mis oraciones hacia Ti para que abras mi corazón y lo ensanches para acoger a todos los que nos hacen daño y te pido tu misericordia para los que siembran el mal! ¡Te pongo ante el Sagrario, Señor, la conversión de los que generan violencia en este mundo y que otorgues a los pacíficos el consuelo y la paz! ¡A los que sufren discriminación y persecución, Señor, llénalos de tu amor y haz que el Espíritu Santo les llene de su gracia y les otorgue su fuerza para perseverar en la esperanza y en la fe! ¡Abre, Señor, mi corazón para que con generosidad sea capaz de dar amor, esperanza, solidaridad y paz!

Paz en la tierra:

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