Subir con María al Monte Carmelo

Gran fiesta la de hoy para la Iglesia y para la familia carmelitana. La devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo, que tenemos la alegría de celebrar, está muy vinculada al gran profeta Elías y su poderosa intercesión, ¡casi nueve siglos antes de que naciera Jesús de las entrañas de María!
Debido a los pecados del rey Acab y de su pueblo, Dios había castigado a Israel con una gran sequía. La Providencia había decidido que la lluvia le sería dada a la tierra por medio de la oración de Elías. Durante los largos meses de severa sequía Elías perseveró en la oración. Fue durante su oración, en el Monte Carmelo, el jardín de Israel, cuando tuvo aquella visión que está relacionada con varias tradiciones confirmadas por Ana Catarina Emmerich. En ella, Elía tuvo conocimiento del nacimiento de la Virgen que debía dar a luz al Salvador. Después de esta visión profética, los discípulos de Elías no dejaron de orar, en el Monte Carmelo, para que se produjera el nacimiento de aquella Virgen por la cual Dios daría al mundo una torrente de gracias a través del Verbo Encarnado y del Espíritu Santo.
En la tradición de las Escrituras, la montaña es un buen lugar para encontrarse con Dios. Es en la montaña, en el suave murmullo de un silencio silencioso, donde Elías se encontró con el Dios viviente. Su contemplación de Dios en el silencio y la oración le concedió la fuerza para cumplir la misión para la que fue enviado. Esta es también la vocación del Carmelo y la del hombre de hoy: contemplación y acción entrelazadas entre sí.
Hoy es el día ideal para pedirle a Nuestra Señora del Monte Carmelo la perseverancia en la oración y que, al igual que ocurrió con el profeta Elías, nos permita subir a la montaña de la vida y enseñarnos a vivir en el silencio interior pues es difícil encontrarse con Dios con el ruido que emerge a nuestro alrededor.
Nuestra Señora del Monte Carmelo ha ayudado a muchos a vivir siempre en la presencia de Dios y considerar su grandeza. Elías, en el Monte Carmelo, reveló la santidad y el poder de Dios: Dios solo es Dios, los ídolos no son nada y no pueden hacer nada. Una de las más grandes hijas espirituales de Elías, Santa Teresa de Ávila, dejó una frase para la posteridad: «¡Solo Dios basta!»
¡Que de Nuestra Señora del Monte Carmelo obtenga hoy esta convicción y me ayude a cumplir el primer deber de la vida: entregar mi vida a Dios y darle la adoración que se merece!

orar con el corazon abierto.jpg
¡Señor, que naciste de las entrañas de María, que la verdadera montaña que escale seas Tu! ¡Que el encuentro contigo en la Eucaristía y en el silencio de la oración sea el verdadero propósito de mi vida cristiana! ¡Que el entrar en la contemplación de tu figura, el enfrentar tu realidad a la mía, me permita abrir el corazón para hacer de mi vida un testimonio de oración y de apostolado! ¡María, Madre de Jesús y Madre mía, quién mejor que tu para guiarme en el camino hacia Tu Hijo! ¡Quién mejor que Tu, Señora, para abrirme cada día las sendas que me permiten acceder al Corazón Inmaculado de Cristo! ¡Ayúdame, como hiciste Tu, a vivir acogiendo siempre en mi corazón la Palabra de Dios, meditándolo todo en mi corazón, vivir siempre en la presencia del Padre y confiando en sus promesas! ¡Concédeme la gracia de ser humilde, puro, sencillo y obediente para ser capaz de dar tu mismo «Sí» a Dios! ¡Ayúdame, María, a responder siempre a la llamada de Dios y vivir bajo tu manto protector porque mi anhelo es avanzar por la vida con la plena seguridad de estar acogido por el trono de tu gracia! ¡Con confianza, Madre, me entrego a tu amor maternal! ¡Y que la gracia de esta fiesta renueve en mi interior el anhelo de vivir las perfecciones de tu propia vida y que sepa imitarte en tu amor a Dios y al prójimo! ¡Con tu ayuda, Señora, tómame de la mano y alcánzame la gracia de subir a la verdadera Montaña que es Cristo para lograr la santidad a la que Dios me llama! ¡Y, finalmente, Virgen del Carmen, Stella Maris, estrella de los mares, pongo tus manos la vida a la gente de mar; protege a marineros, pescadores y todo tipo de navegantes de los peligros más habituales del mar!

Ave Maris Stella, bello canto compuesto por san Bernardo de Claraval:

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s