¿Cómo es posible testimoniar discrepando con los que son como él?

Me he encontrado con un grupo de cristianos de Suiza, Pakistán, Egipto y Hungría. Durante una comida hemos compartido experiencias interesantes de la realidad de sus países, con sus diferentes circunstancias y sus dificultades. Pero una palabra ha resonado durante todo el ágape: la unidad.
He recordado que la unidad estuvo presente en los últimos momentos de la vida de Jesús. Unas horas antes de enfrentarse a su dolorosa Pasión, ¡Jesús oró intensa y profundamente por cada uno de nosotros! No rezó solo por quienes lo rodearon en la Última Cena, ni por los amigos que no le abandonaron. Oró por todos los que creen en la Palabra, por el testimonio de los Apóstoles, por nuestra unidad, para que seamos uno. De hecho, ¿cómo es posible dar testimonio si uno se mantiene discordante con los que son como él? ¿Cómo dar testimonio si uno no es capaz de crear comunidad? ¿Cómo dar testimonio si no somos capaces de aplicar las enseñanza de Cristo recibida de los Apóstoles?
Enfrentados a los desafíos de nuestro tiempo, esta oración de Jesús por la unidad es una cuestión de gran relevancia en el mundo de hoy. Los lazos de unidad entre las personas y promueven de manera efectiva la armonía de la familia humana. Con nuestras diferencias, que son a la vez fuente de riqueza, la unidad en torno a Cristo debe ser nuestra principal preocupación para que podamos testificar auténticamente nuestra fe. Construir la unidad es escuchar a Cristo mismo, entrar en su oración, desear estar unido a Él y a los demás de la misma manera que el Hijo se une al Padre. Esta unidad debe ser, como para Cristo, el objeto de nuestra oración.
Vivir la unidad no es incompatible con tener ideas propias, preferencias, hacer juicios… siempre que sean coherentes con la esencia del Evangelio.
El desafío de la oración de Jesús es, por lo tanto, que estemos unidos para dar testimonio y que el mundo crea en Él. Este testimonio es tanto una expresión explícita de fe como también la voluntad de entregarse a los demás a través de la disponibilidad para involucrarse con paciencia y respeto en sus preguntas y dudas, en el camino de la investigación la verdad y el significado de la existencia humana.
Siento que he de poner todo de mi parte para corresponder mejor con la oración de Cristo. Agradecerle por haber orado por nosotros durante su vida en esta tierra. Y buscar, en un esfuerzo siempre renovado, que nuestra comunidad, nuestra parroquia, crezca cada vez más en la unidad deseada por Cristo y que sea un testimonio vivo del amor de Cristo por cada hombre y mujer que conocemos.
La unidad plena de los cristianos, a la que debemos aspirar, necesita por otro lado que nos dejemos transformar por Cristo, requiere una conversión interior personal y comunitaria; hace necesario fortalecer nuestra fe en Dios, en el Dios de Jesucristo; hace necesario entrar en la nueva vida en Cristo; exige abrirse al prójimo y, sobre todo, sentir interiormente la urgencia de testimoniar al Dios vivo, que se dio a conocer en Cristo, a los hombres y mujeres de todos los tiempos.

unidad.jpg

¡Señor, todos tenemos motivos para vivir unidos a Ti! ¡La fe en Ti, Señor, es una y la misma para todos! ¡La gracia sobrenatural, Señor, es también la misma para todos porque es la vida misma que nos ha transmitido el Padre! ¡No permitas, Señor, que los cristianos vivamos separados y divididos! ¡Envía tu Espíritu sobre nosotros para que seamos conscientes de que todos tenemos motivos sobrenaturales para vivir unidos a Ti! ¡Envía tu Santo Espíritu, Señor, a nuestros corazones para superar lo que nos separa y vivir lo que nos une! ¡Concédenos a todos la gracia de renovar nuestra fe! ¡Permite, Señor, que todos los cristianos con independencia de su confesión seamos siempre fieles al Evangelio! ¡Haznos testimonios de fe! ¡Haz, Señor, que el Espíritu Santo conceda a todas las Iglesias cristianas superar lo que las divide y fortalecer lo que las une! ¡Haz, Señor, que las relaciones de amor, cordialidad y respeto entre todos los cristianos sea una manera para fomentar la libertad, la justicia y la paz en el mundo! ¡Guíanos, Señor, siempre por tu camino y ayúdanos a perseverar en la fe!

Voy a escoger, unidos por un mundo que queremos construir con la esperanza de Cristo:

Anuncios

Un comentario en “¿Cómo es posible testimoniar discrepando con los que son como él?

  1. Julio 20, 2018

    La Unidad en el amor de Cristo
    Cuando somos capaces de unirnos y ser uno solo en Cristo, entonces verdaderamente estamos viviendo nuestra conversión.

    Por: Jorge Morel | Fuente: http://www.evangelizacioncatolica.org/

    Dicen que en la unión esta la fuerza, pero yo les digo que en la unión esta la verdad. Cuando somos capaces de unirnos y ser uno solo en Cristo, entonces verdaderamente estamos viviendo nuestra conversión. Cuando mis manos se convierten en el soporte del otro que no lo deja caer y nos convertimos en protectores de los demás, entonces estamos haciendo la voluntad de Dios.

    En la unión esta la fuerza, pero se necesita más que fuerza para ser funcionales. Si hay fuerza pero no hay decisión, no hay buena intención, no hay amor, tolerancia, colaboración, desprendimiento, entrega, convicción. De nada sirve el que te unas, hace falta que esa unión venga acompañada de ciertos elementos que darán credibilidad a esa unidad.

    Cuando te unes no busques un interés personal, sino que busca compartir el mismo querer de Dios para todos. Si nos unimos sin Dios, no es unión, es oportunismo. Necesitamos familias, amigos, matrimonios, cristianos, comunidades, ministerios unidos, porque en la unidad es que nos creerán que somos de Cristo.

    Ya basta de buscar cada quien sus propios intereses, desde siempre recordemos que la obra es de Dios y nadie puede vanagloriarse de tener algo que le pertenece a Dios y que nos fue entregado para compartirlo. El amor y la misericordia, la visión y los proyectos de Dios, se trabajan en unidad. Nadie deberá hacer nada por su propia cuenta, todos debemos trabajar partiendo de la mano del hermano.

    “Así pues yo, el prisionero por amor al Señor, les ruego que, como corresponde a la vocación a la que han sido llamados, se comporten con gran humildad, amabilidad y paciencia, aceptándose mutuamente con amor. Preocúpense de conservar, mediante el vínculo de la paz, la unidad que es fruto del Espíritu.” (Ef 4, 1-3)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s