Subir pisoteando al prójimo

Escuché ayer de boca de un empresario que para él el éxito es aumentar las ventas anualmente, adquirir nuevas empresas y obtener grandes beneficios. A continuación me explicó su vida y comprendí que a nivel personal el éxito brillaba por su ausencia.
¿Que éxito puede alcanzar un hombre si consigue determinados objetivos materiales pero las sobras de su tiempo los deja para su familia, sus amigos y la comunidad? ¿Alcanzar el reconocimiento profesional y ganar mucho dinero pero tener un matrimonio infeliz y un corazón vacío se puede considerar tener éxito en la vida?
Si ganas el reconocimiento social pero no eres capaz de hacer feliz a tu entorno más cercano, si únicamente los tratas como parte de tus obligaciones cotidianas, tu éxito es una mera quimera por no decir un fracaso. Desde mi manera de entender la vida el amor, la entrega, el servicio, el respeto y la comunión con los que tengo más cerca es el mayor de los éxitos porque a partir del amor y la generosidad todo lo demás se añade a nuestra vida de manera progresiva.
Pero todo esto se logra si eres capaz de poner a Dios en primer lugar del corazón. Para Dios, la familia es la más sagrada de las instituciones y el amor al prójimo el principio de sus mandamientos. Con el ejemplo de la Sagrada Familia nos enseñó lo relevancia que tiene para Él la familia y el vivir entregado al prójimo. Cuando Cristo fundó la iglesia nos dio el entregarnos a nuestra familia que es la base que sustenta la sociedad y la Iglesia misma.
La gran enseñanza es que uno no puede ascender la escalera del éxito si durante la subida pisotea su entorno más cercano. Dios nos ha creado para alcanzar grandes retos personales y para cumplir nuestros sueños pero sobre todo para no descuidar nuestra santidad y cuidar, respetar y guiar a nuestras familias, a nuestro entorno más cercano y a todos cuantos se crucen en el caminar de la vida.

orar con el corazon abierto.jpg

¡Señor, con el corazón abierto y lleno de agradecimiento, devoción y recogimiento te doy gracias por el gran regalo de mi familia; ayúdame a que cada día crezca el amor, la caridad, el perdón y el entendimiento! ¡Envía tu Santo Espíritu, Padre de bondad, porque anhelo que se convierta en el guía y el protector de mi familia, que nos bendiga y nos proteja de todo mal! ¡Haz, Padre, que tu Santo Espíritu, no s guíe por caminos de paz y de comprensión, de amor y de santidad, de generosidad y de arenga, de compasión y de bien, de dulzura y paciencia! ¡Que tu Santo Espíritu, Buen Padre, nos ayude a suplir todas las carencias espirituales de la familia! ¡Que tu Santo Espíritu, Padre de misericordia, nos enseñe a perdonar las ofensas y a superar las diferencias que surjan entre nosotros basándolo todo en el dialogo, el amor y la comprensión! ¡No permitas, Padre, que ninguna actividad haga resignar el valor que tiene la familia! ¡Ayúdame a logra que la felicidad impere en mi hogar para que en mi familia se convierta en la base que me permita lograr otros éxitos en la vida! ¡Ayúdame también a amar al prójimo como a mi mismo!   

Déjate, cantamos hoy:

2 comentarios en “Subir pisoteando al prójimo

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