Examinado de pobreza espiritual

Los católicos sabemos que las bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús. Establecen las condiciones para entrar en el Reino de los Cielos. La primera de ellas es crucial para un auténtico cristiano: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos». Impacta leerlo, vivirlo y experimentarlo.
Si está en primer lugar es porque para Dios es el punto de partida de la vida de cualquier hijo suyo. Sin pobreza de espíritu uno está, en cierta manera, alejado de la fe. La pobreza de espíritu nada tiene que ver con lo material… está relacionada con el corazón porque es una actitud espiritual.
Me examino hoy sobre esta cuestión que tanto agrada a Dios: ¿Me dejo cuestionar por Él? ¿Me permito volcar todo según su voluntad, sus necesidades, sus principios, sus planes… con el convencimiento de que nada me es propio y que Él me puede exigir cualquier cosa? ¿Soy capaz de salir de mi mismo para caminar según los designios de Dios? ¿Creo verdaderamente en Su Palabra hasta el punto de dejar de lado mis comodidades, mis costumbres, mis hábitos, mis faltas pasadas para ponerme en camino? ¿Soy plenamente consciente de que dependo única y exclusivamente de Dios? ¿Me doy cuenta de cuáles son mis limitaciones humanas o vivo en el orgullo de creerme fuerte y autosuficiente? ¿Me siento pobre ante Dios por mis faltas, por mis deficiencias morales, por la tibieza de mi fe, por mi amor tantas veces escaso y exiguo, por mis culpas, por mi miseria…? ¿Hasta qué punto le reconozco a Dios mi debilidad y mi pequeñez? ¿Confío realmente en Él, lo anhelo todo de Él, lo espero todo de Él, soy capaz de ponerlo todo en sus manos? ¿Estoy absolutamente disponible a hacer su voluntad? ¿Cuántas veces considero que por mi mismo me basto en esta autosuficiencia que me da mi formación, mis capacidades, mis conocimientos? ¿Me siento venturoso con mi vida espiritual y mis prácticas religiosas? ¿Cierro mi corazón a la codicia? ¿Soy capaz de dibujar en mi vida el rostro de Cristo y su caridad? ¿Soy capaz de asociar la gloria de su Pasión y de su Resurrección a mi vida? ¿Reconozco mi condición pecaminosa y me acerco humillado a Dios en la confesión?
«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos». ¡Impacta meditarlo para ser consciente de que me queda un largo camino para alcanzar el reino de Dios!

 

orar con el corazon abierto.jpg

¡Abre, Padre bueno, mis ojos y dame el entendimiento de que me encuentro en bancarrota espiritual porque estoy tantas veces alejado de Ti! ¡Envía tu Santo Espíritu a mi corazón para que me haga más consciente de mi necesidad de vivir la humildad y la sencillez y lo mucho que dependo de ti! ¡Desprende, Señor, todo orgullo que pueda haber en mi corazón, desátame de cualquier signo de avidez material, de riqueza o de poder! ¡Hazme solícito, Padre, al mensaje de tus Bienaventuranzas que nos legó Jesús para alcanzar el reino celestial! ¡Hazme, comprender, Señor, que sin pobreza de espíritu tendré una pobre vida espiritual! ¡Dame, Señor, un corazón pobre capaz de amar, servir, perdonar, ser misericordioso, para ser fuente de paz, alegría y de vida! ¡Dame un corazón pobre y sencillo que sea libre para recibir todo gratuitamente y darlo todo gratuitamente! ¡Aplaca, Señor, toda soberbia que haya en mi corazón, todo ego que se inserte en mi ser! ¡Hazme desprendido de todo lo que no es importante para poder presentarme pobre ante Ti que lo eres todo y lo puedes todo! ¡Ayúdame a caminar siempre en tu verdad! ¡Ayúdame a ser consciente de cuáles son mis limitaciones! ¡Ayúdame a comprender que dependo enteramente de tu amor grande y de tu misericordia infinita! ¡Hazme, Señor, agradecido por todos los dones y gracias que recibo de Ti! ¡No te pido nada más, Señor, que me ayudes a caminar con alegría por las sendas de la pobreza espiritual para convertirme en un auténtico cristiano, en un buen esposo, en un buen padre de familia, en un buen amigo, en un buen profesional, alguien que ame de verdad, que no soy propietario de las virtudes que tu me das, que me apoye siempre en el don de la fe que tu me regalas! ¡Ayúdame a desprenderme y descargarme de mi viejo espíritu para recibir con amor las cosas nuevas que tu me traes!

Pobre de espíritu, le cantamos al Señor, conscientes de tanta necesidad que tenemos de Él:

Un comentario en “Examinado de pobreza espiritual

  1. Verdaderamente Impactante después de leer el cuestionario , me encuentro en una bancarrota espiritual . ! Señor Todopoderoso hazme agradecido por todos los dones y gracias que recibo de Ti !

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