Examinando la pureza de mi corazón

«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». ¿Que es tener un corazón limpio como rezan las Bienaventuranzas? ¿Poseo esta cualidad? Un corazón limpio es aquel en el que la honestidad que uno expresa desea vivir en la gracia de Dios. Es aquel corazón que no trata de ofenderlo y que en todo guarda una conducta recta sin dobleces ni intenciones torticeras.
¿Tengo yo un corazón limpio? ¿Soy capaz de discernir en todo lo que hago, pienso y siento lo bueno de lo malo? ¿Tengo siempre la voluntad de hacer lo que digo, creer en lo que hago? ¿Están todos los actos de mi vida y de mi mente limpios, dignos de ser templo del Espíritu Santo?
«Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». Para poder ver en algún momento a Dios, ¿reviso cada día mis prioridades y trato de buscar la rectitud para allanar el camino de mi alma hacia la vida eterna? ¿Entiendo que este ver es, en realidad, conocer a Dios, entrar en contacto íntimo con Él, tener una comunión de vida con el Padre, participar en su vida, comulgar en el ser de Dios?
¿Soy consciente de que la vida verdadera está estrechamente unida al hecho de ver a Dios, que tener un corazón puro es una gran bendición que te permite ver las cosas más allá de la realidad, ver el mundo con los ojos de Dios, ver más lejos de las apariencias de la vida, no vivir en lo superficial sino en lo profundo de la existencia?
¿Comprendo que un corazón puro y limpio es un corazón sin dobleces ni hipocresías, veraz, auténtico, transparente? ¿Es así mi corazón? ¿Vivo en una adecuación perfecta entre mi interioridad y lo que ésta manifiesta, entre lo que mi interioridad exterioriza y comunica al exterior, entre el ser y el hacer?
¿Me doy cuenta que esta bienaventuranza va precedida de la que hace referencia a los misericordiosos porque quien ofrece misericordia si no lo hace con un corazón limpio no lo hace por amor a Dios? ¿Son así mis actos hacia los demás? ¡Actúo buscando el interés, el acomodo, el reconocimiento de los demás, para aquietar mi yo, para satisfacer mi soberbia, para mi propia gloria o los hago por amor y para mayor gloria de Dios?
¿Es mi corazón tan limpio que evito en todo momento el egoísmo, la codicia, la soberbia, el juicio ajeno, la envidia, los deseos desenfrenados, el falso testimonio, las malas intenciones? ¿Cumplo siempre con la palabra dada, amo a todos por igual incluso a mis enemigos, vivo pensando exclusivamente lo material, me aferro a hacer el bien, respeto y obedezco las leyes terrenales y, sobre todo, la ley de Dios?
La pureza de toda acción humana descansa en la rectitud de intención que surge de lo más íntimo, profundo y secreto de uno mismo. La pregunta final que me planteo hoy: ¿Está mi corazón en sintonía con el deseo de Dios?

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¡Señor, ayúdame a interiorizar y vivir el «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios»! ¡Envía tu Santo Espíritu, Señor, sobre mi para tener un corazón que solo te busque a Ti y te tome como mi última meta! ¡Que mi corazón solo tenga el propósito de llevar a cabo tu voluntad para darte gloria! ¡Ayúdame a no ensuciarme con el pecado! ¡Ayúdame, Espíritu Santo, a no buscar otras cosas que no sea la plena realización del bien, a purificar mi corazón, a mostrarme el camino hacia la verdad, a que mi corazón sea puro hacia Dios y Su voluntad! ¡Ayúdame a conocer siempre la voluntad de Dios, a escuchar su voz, a interpretar su palabra, a clarificar sus misterios en mi vida! ¡Ayúdame a actuar siempre con recta intención! ¡Ayúdame a caminar en santidad! ¡Ayúdame a vivir siempre con pureza y limpieza de corazón para ser templo tuyo! ¡Ayúdame a encontrar a Dios por medio de la sencillez del corazón! ¡Ayúdame a no falsificar mi bondad sino hacer el bien por amor a Dios y para complacerle solo a Él! ¡Ayúdame a vivir la Palabra de Cristo para liberarme de los apegos mundanos, para eliminar de mi corazón todo sentimiento o pasión que ofusque el bien y me quite la libertad! ¡Y, sobre todo, ayúdame a comprender la acción de Dios en mi vida, aprender a escuchar su voz en mi corazón, ser capaz de captar su presencia allí donde Él está: en los necesitados, en los que sufren, en Su Palabra, en la Eucaristía, en su Palabra, en mi familia, en mi centro de trabajo, en la comunión fraterna, en la Iglesia…!

Hoy la música es del grupo católico Hakuna:

Un comentario en “ Examinando la pureza de mi corazón

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