Ejemplaridad para los hijos

La Iglesia celebra hoy la memoria litúrgica de santa Mónica, madre de san Agustín, a la que se le considera el modelo y la patrona de las madres cristianas. Su vida humilde y modesta, rebosante de oración, me recuerda el papel esencial que los padres debemos ejercer en la educación cristiana de nuestros hijos. De la oración por ellos, especialmente en esta sociedad en la que vivimos tan impregnada por la dictadura del relativismo, del hedonismo y del individualismo.
Casada con un joven pagano de una familia noble, brutal, violento y libertino, vivió santa Mónica una terrible experiencia a su lado pero gracias a ser una mujer de oración, a su vida espiritual y a su constancia, obtuvo primero la conversión de su esposo y más tarde de Agustín, su hijo.
El santo se impregnó del nombre de Cristo con el ejemplo y la oración materna y fue educado por ella en la religión cristiana, cuyos principios quedaron impresos en su alma hasta en los tiempos de mayor desviación espiritual y moral. En estos años no dejó santa Mónica de orar por él y por su conversión hasta que tuvo el consuelo de verle regresar a la fe. Dios escuchó las plegarias de esta madre que más que madre fue la fuente de su cristianismo.
Es difícil hablar de Mónica sin hablar de su hijo. Pero, sin embargo, la vida de esta santa es un desafío para todos los que somos padres y madres de familia. Si pensamos que algo es bueno para nuestros hijos, ¿por qué no acudir a Dios y ofrecerlo en la oración? ¿Por qué dejarlo decidir solo? ¿Por qué no enseñarles a elegir? Cuando uno observa a un hijo con problemas, con adicciones, con malas amistades, con influencias negativas, con comportamientos poco ejemplares puede verse confuso; lo mismo ocurre cuando lo observa alejarse de la Iglesia o cómo toma el camino desviado por las influencias negativas del entorno. Santa Mónica te muestra que nuestros hijos no nos pertenecen, son un posesión de Dios, y que tantas veces Dios permite esta desviación de su vida como parte del viaje para regresar a Él. Y, también te enseña, que nunca hay que perder la esperanza ni la paciencia si la vida de un hijo se pone en manos de Dios. Que los padres no podemos dejar de ser perseverantes en nuestra misión manteniendo firme la confianza en Dios y aferrándonos con perseverancia a la oración además de intentar darles la mejor formación, los valores más sólidos, nuestras enseñanzas, nuestra oración de fidelidad a Dios, nuestro ejemplo personal, moral y espiritual y alimentar su fe. Siguiendo el modelo de santa Mónica tengo claro que es mi vida y mi oración la que acercará o alejará a mis hijos de la verdad y de Dios.

Orar con el corazon abierto.jpg

¡Me dirijo a Ti, Santa Mónica, que fuiste modelo de fe y modelo para las madres y los padres de familia para que me ayudes a comprender el sagrado papel que tengo como padre en la educación de mis hijos, don de Dios para llevarlos al cielo! ¡Que tu ejemplo me sirva para ser perseverante en la oración con el fin de llevar la alegría a mi hogar, la paz en el seno familiar, la armonía en la familia, la fe que nos lleve a la vida eterna y la oración para que vivamos unidos con Cristo en el centro de nuestra vida! ¡Te pido que intercedas por todas las madres del mundo cuyos hijos han tomado el camino equivocado, han abandonado la fe o han extraviados sus principios y sus valores y viven volcados en el abandono de si! ¡Señor, a Ti te encomiendo a mis hijos para que hagas de ellos testimonios de tu amor, para que no decaiga su fe y para que crezcan siendo ejemplo de fidelidad a Ti!

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