Entre la culpabilidad y la libertad

Hay personas que nunca se sienten culpables, que viven serenamente e, incluso, transitan por la vida sin ningún problema. Son personas simplemente amorales y hacen todo lo que puede impresionar a los demás sin siquiera pensar en ello. Nada les impide vivir y continuar haciendo lo que quieren cuando lo desean.
Hay quienes se sienten culpables pero se las arreglan para obtener algún beneficio que alimente su orgullo, su egoísmo y su vanidad.
Hay quienes son conscientes de su pecado y sus faltas pero las ocultan para no ser juzgados.
Finalmente, hay quienes se culpabilizan, reconocen sus errores, los confiesan, pero le ruegan a Dios que los perdone y les da la fuerza para no volver a caer porque saben que lo que es imposible para el hombre es posible para Dios en un sincero arrepentimiento.
Hay quien se siente más cómodos en la culpa porque no les coarta su libertad, mientras que otros ponen toda su confianza en la infinita misericordia de un Dios de perdón, amor y bondad. ¿Dónde me ubico yo?

orar con el corazon abierto.jpg

¡Señor, Tu conoces la pobreza de mi corazón, quebradizo y frágil como una vasija de barro! ¡Señor, tu sabes que soy como la arcilla agrietada y solo espero que tus manos misericordiosas la moldee de nuevo! ¡Te pido, Señor, que sanes mi corazón y lo llenes de amor y de misericordia! ¡Señor, tu me llamas a la santidad y yo busco caminos que me apartan de ella! ¡Tu me invitas, Señor, a la gloria eterna y yo me desvío continuamente del camino! ¡Concédeme la gracia, Señor, de seguir tus enseñanzas y tu camino! ¡No permitas que mi autosuficiencia, mi egoísmo y mi soberbia me alejen de Ti, que no pierda nunca la confianza! ¡Tu, Señor, eres bueno y generoso y me perdonas siempre cuando abro mi pequeños corazón! ¡Ayúdame a permanecer siempre a tu lado, a callar en tu presencia para escuchar tus susurros! ¡Tu, Señor, conoces la intimidad de mi corazón, no permitas que te oculte nada! ¡Y una vez me hayas tocado con tus manos que me convierta en arcilla fresca, alguien moldeado por tu misericordia, por tu amor, por tu perdón y por tu ternura! ¡Tu haces siempre maravillas, Señor, y corriges al que comete errores! ¡Dame, Señor, un corazón misericordioso que perdonar al que me ofenda, que consuele al que sufre, que comprenda los defectos del prójimo que son menores que los míos! ¡Dame, Señor, un corazón misericordioso que se preocupe del que sufre y del que espera mi caridad! ¡Dame, Señor, un corazón misericordioso para que mi pobre corazón se parezca a tu Corazón siempre rico en misericordia!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s