Verde esperanza

Me gusta contemplar a los sacerdotes como visten de verde durante la celebración litúrgica en este tiempo ordinario, las treinta y cuatro semanas en las que la Iglesia no  celebra ninguno de los misterios de Cristo sino el misterio semanal del día del Señor. El verde es el color litúrgico de esta época, ¡tiempo de la Iglesia! Es el tiempo de la misión, el tiempo confiado por Cristo a su Iglesia, para difundir en el tiempo y el espacio, la Buena Nueva de la Salvación. Es un tiempo que nos confronta con lo cotidiano de la vida cristiana.
Nuestra existencia no se puede consumir con constantes momentos de intensidad. Cristo y la Iglesia nos invitan a vivir en la perseverancia y la humildad del día a día la fe, la esperanza y la caridad. El verde que es símbolo de esperanza nos permite vivir la experiencia de la presencia diaria de Dios y de su amor en nuestra vida de una manera menos agitada y más equilibrada.
Vivir la aventura espiritual de la vida con una unión mística de paz y amor con Dios en la humildad de cada día, con una perspectiva diferente.
En el tiempo en el que no olvidas las preocupaciones y la necesidad de cumplir con tus necesidades materiales, que te permite coger fuerzas y reforzar la vida de fe, mantener el ritmo espiritual y la relación filial con Dios.
El verde deja plena constancia de la juventud de la Iglesia y el resurgir de una vida nueva. Simboliza el fruto bueno que Dios espera de cada uno de sus Hijos y la virtud de la esperanza, de la alegría, de la vivacidad, frondosidad y la lozanía del alma.
Observo el verde de lo sacerdotes en la celebración litúrgica y me reafirmo de que la Iglesia es esperanza. Que Cristo es esperanza. Que la Cruz es esperanza. Que el amor es esperanza. Que el abandono en la voluntad divina es esperanza. Que la fe es esperanza. Que la fe da a nuestra esperanza sustancia. Que la oración con el corazón abierto es esperanza. Que la esperanza mantiene viva mi confianza. Que seguir fiel y dócilmente las mociones del Espíritu Santo es esperanza. Que ser capaz de perseverar, creer, esperar y amar es esperanza. Que allí donde mi razonamiento humano se enfrenta a un muro de dificultades mi fe provoca un agujero que permite penetrar la luz de la esperanza. Que allí donde el razonamiento humano dice: «¡Es imposible!» la fe y la esperanza exclaman: «¡Es posible!».
¡Cuando crees, puedes ver y experimentar la gloria de Dios! ¡Y eso también es esperanza!

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¡Gracias, Señor, porque llenas de verde esperanza los colores de la Iglesia! ¡Gracias, Señor, porque la esperanza cristiana no es mero optimismo, sino tu presencia vida! ¡gracias, porque la esperanza es confiar en Ti! ¡Permíteme ser fiel a tus designios y responder a la profunda esperanza que surge de seguir tus enseñanzas! ¡Ayúdame a caminar siempre con esperanza con tu inestimable ayuda de Cristo, con la fuerza de tu Santo Espíritu, que me empuja a caminar animado por la esperanza que no defrauda! ¡Concédeme la gracia de ser fuerte en la fe y en la esperanza y manifestarlas en las estructuras del mundo por medio de mi conversión continua! ¡Hazme ver, Señor, por medio de la fe cuál es el sentido de mi vida! ¡Que en medio de las adversidades de esta vida, encuentre siempre fortaleza en la esperanza, con el convencimiento de que los padecimientos del presente no son nada en comparación con la gloria que nos has prometido! ¡Gracias, Señor, porque tu mismo eres la esperanza! ¡Tu Palabra es esperanza! ¡La Cruz es esperanza! ¡Los dones del Espíritu Santo son esperanza! ¡Mi fe me llena de esperanza! ¡La espera en Ti es esperanza! ¡La espera ferviente y apasionada de tus promesa es esperanza! ¡El misterio de tu amor y tu misericordia son esperanza! ¡Mi oración por el que puedo conocerte mejor a Ti y conocerme a mi mismo es esperanza! ¡Tus promesas son esperanza! ¡La figura de tu Madre y su fíat confiado a los planes de Dios es esperanza! ¡Señor, te pido la virtud de la esperanza para vivirla en mi propia vida, porque deseo ser alguien feliz y alegre, entregado a mis luchas y mis dolores, abrazado a mis sufrimientos, lleno el corazón de tus promesas y tu amor! 

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Un comentario en “Verde esperanza

  1. Alguna vez decimos: “mientras hay vida, hay Esperanza”. Es la certeza que nos hace albergar en el corazón, nuestros más profundos y sinceros sueños, convertirlos y hacer realidad.

    Nadie tiene derecho alguno a destruir la Esperanza del otro; aunque sea una utopía, tal vez, inalcanzable, hemos de creer en esa hermosa frase que dice: “Cuando todas las humanas y justas posibilidades se acaban, comienzan las de Dios”.

    Si, necesitamos la Esperanza para afrontar la adversidad y no desfallecer, para creer que cada amanecer, es un paso más al encuentro del Amigo Jesús, para confiar en su Palabra que sigue diciéndonos:

    Jesús nos vuelve a decir: “no tengáis miedo, yo estoy con vosotros-as y os acompaño en el Camino dep la vida, todos los dìas. Permanecer en mi Amor.

    La Esperanza es la Primavera de esa vida que está por nacer, del sueño de AMOR cuando se hace realidad, del trabajo y el estudio, que pronto darán sus frutos… tantos sueños.

    ¡Bendita Esperanza! Logra que nos sintamos vivos.

    No nos dejemos “arrancar” la Esperanza y hagamos el bien.

    Miren Josune

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