Con María, Madre de la Misericordia

Este año como todos los años es un un año santo a los ojos de Dios. A los ojos de los cristianos es también un año santo de misericordia porque nuestras sociedades necesitan de la misericordia divina. Cuando proclamamos el Magnificat, repetimos el canto de Santa María a la misericordia, el amor alegre del Padre que devuelve la felicidad a una sociedad entristecida, apagada, individualista y hedonista. La Virgen es la primera Hija de la misericordia divina al tiempo que se convirtió en Madre de la misericordia porque de sus entrañas nació Dios mismo. Es lo que proclamamos en las letanías del Santo Rosario con gozo y alegría: Madre de la misericordia.
Este año es santo porque Dios se dirige hacia nosotros para salvarnos del pecado, de los egoísmos, de las soberbias, de la tibiezas, de las infidelidades que le procesamos. Es santo porque nos quiere santos. Por eso tenemos a María que vuelve hacia cada uno sus ojos misericordiosos y nos dignifica para que seamos capaces de contemplar el rostro de la misericordia de Cristo.
Desde la misericordia de María y a imitación suya te puedes hacer pequeño, humilde de corazón, bondadoso en gestos y palabras, servicial con el corazón abierto, dispuesto a que Jesús nazca en la propia vida.
Este año que comienza, santo a los ojos de Dios y santo para vivir la misericordia hacia el prójimo, acudo a María con confianza para que agrande mi corazón y me haga tener entrañas de misericordia en mi vida.

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¡Oh, María, eres la Madre de la Infinita Misericordia! ¡En este año que da sus primeros pasos, quiero poner a tus pies mi vida para que sea más misericordiosa! ¡Acudo a Ti para que me ayudes a ser libre en mis experiencias cotidianas y mis ataduras al pecado! ¡Te pido que fortalezcas mi fe para que pueda cumplir los designios del Padre y tener un corazón henchido de misericordia para llevarla al prójimo! ¡Haz, María, que las virtudes que te hicieron ser elegida por Dios se impregnen en mi pobre corazón y que los dones de tu misericordia se conviertan en un ideal para mi! ¡Que tu mirada, María, llena de misericordia y de amor sea la guía que me permita recorrer con esperanza mi camino interior! ¡Que sean tus manos puras, abiertas siempre a la misericordia, las que bendigan mi misión de cristiano! ¡Que tu corazón misericordioso abra mi corazón egoísta y soberbio para glorificar siempre al Padre, a Tu Hijo y sea capaz de llevar al prójimo los dones de la misericordia!

2 comentarios en “Con María, Madre de la Misericordia

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